EFE | MANAGUA-TEGUCIGALPA-WASHINGTON
El depuesto presidente hondureño, Manuel Zelaya, llegó ayer al puesto de Las Manos, en el lado nicaragüense de la frontera con su país, cuyo Gobierno de facto blindó con el despliegue de una importante cantidad de efectivos militares.
Zelaya llegó al puesto fronterizo de Las Manos procedente de la ciudad de Estelí, a donde se había trasladado el jueves desde Managua con el propósito de entrar en su país a recuperar el poder, y declaró que tenía para ello "medios terrestres y aéreos" y no había decidido aún como lo haría.
En esa zona del territorio nicaragüense fronterizo con Honduras se hallaban decenas de seguidores de Zelaya, que llegaron en autobuses procedentes de su país para encontrarse con el mandatario derrocado y acompañarlo en su regreso, pero efectivos del Ejército y de la Policía de Honduras les forzaron a bajarse de los vehículos por lo que estos decidieron continuar a pie, lo que en algunos casos generó refriegas que acabaron con al menos diez heridos y un numero no precisado de detenidos.
Toque de queda. La llegada de Zelaya a la frontera se produjo poco después de que el nuevo Gobierno de Honduras estableciera un nuevo toque de queda especial a partir de las 12.00 horas locales (18.00 GMT) para sus limites con Nicaragua y El Salvador.
Antes de llegar a la frontera con Honduras, Zelaya dijo en la localidad nicaragüense de Yalaguina que dispone de medios aéreos y terrestres para entrar "inmediatamente" a su país "con banderas blancas de la paz".
El derrocado mandatario, en rueda de prensa improvisada ofrecida en un cruce de carreteras de esa localidad del norte de Nicaragua, declaró que tiene varias opciones para ingresar a su país. "Tenemos el derecho y deber moral de llegar a Honduras y tengo diferentes aparatos aéreos y terrestres para entrar por cualquier de esas fronteras", reafirmó.
El derrocado mandatario volvió a pedir a sus seguidores que no se rindan ante la represión y a los soldados los llamó a que usen sus fusiles para defender al pueblo y no contra el pueblo. "Atiendan mis instrucciones, porque sigo siendo el comandante en jefe del ejercito", insistió Zelaya. "Son unos bárbaros, son unos tiranos, pero estamos dispuestos a sentar un precedente para que este golpe no se repita", respondió Zelaya
Viaje a Washington. En tanto, el Gobierno de Estados Unidos informó ayer de que el depuesto presidente de Honduras prevé estar el martes próximo de nuevo en Washington para "más conversaciones" con las autoridades de la administración encabezada por el presidente Barack Obama acerca de su situación y la crisis que vive su país.
"Entendemos que el presidente Zelaya planea venir el martes a Washington para más conversaciones", declaró al respecto a los periodistas el portavoz adjunto del Departamento de Estado estadounidense, Philip Crowley.