AGENCIAS | ROMA
La fiscalía de Caltanissetta, en la isla de Sicilia, interrogaba ayer al ex jefe de jefes de la Cosa Nostra (mafia siciliana) Salvatore Totó Riina, acerca de su acusación contra el Estado italiano de estar detrás del asesinato, en 1992, del juez Paolo Borsellino, líder del equipo de jueces, fiscales y policías denominado ´Mani Pulite´ (Manos Limpias) creado para luchar contra el crimen organizado.
La Comisión Parlamentaria Antimafia aprobó el pasado 21 de julio una nueva investigación sobre los atentados que costaron la vida a Borsellino y a su colega Giovanni Falcone, después de que salieran a la luz diversos testimonios que apuntan una implicación del Estado italiano en lo sucedido, siendo primer ministro Giulio Andreotti .
Entre esos testimonios destaca el del ex líder de Cosa Nostra, y el de Massimo Ciancimino, hijo del fallecido alcalde mafioso de Palermo Vito Ciancimino, quien dijo poseer documentos que atestiguan que en la década de los 90 Riina pidió al Estado negociar para acabar con los atentados de aquellas fechas.
Los atentados comenzaron en marzo de 1992, cuando la mafia mató al eurodiputado democristiano Salvo Lima, y el Gobierno endureció las penas de cárcel a los mafiosos por lo que Cosa Nostra respondió con el asesinato, el 23 de mayo de 1992, de Falcone y el 19 de julio de ese año con el de Borsellino, así como con atentados en Florencia, Roma y Milán.