EFE | WASHINGTON-TEHERÁN
El presidente de EE UU., Barack Obama, dijo ayer que el diálogo directo de su país con Irán "se verá afectado" por la represión de las protestas, al tiempo que elogió la valentía de los manifestantes "frente a la brutalidad".
En una declaración junto con la canciller alemana, Ángela Merkel, Obama dijo que continuarán los contactos multilaterales con Irán, pero que el diálogo directo ofrecido por su gobierno "se verá afectado por los acontecimientos de esta semana". "Un gobierno que trata a sus ciudadanos con medidas implacables y violencia, y que no puede lidiar con protestas pacíficas ... no respeta normas universales", denunció Obama, quien dijo que Alemania y Estados Unidos "hablan con una sola voz" al respecto.
Por su parte, el Consejo de Guardianes, órgano que debe validar los resultados electorales en Irán, anunció ayer que no ha hallado trazo alguno de fraude en los comicios presidenciales del pasado 12 de junio, como ha denunciado la oposición. "Podemos decir con total seguridad que no ha habido fraude en el escrutinio", afirmó el portavoz del Consejo, Abbas Ali Kadkhodai.
En tanto, durante su sermón de los viernes, el clérigo iraní Ahmad Jatami pidió que se aplique la máxima pena a los líderes de los disturbios que desde hace dos semanas agitan el país.