EFE | TEHERÁN
El Consejo de Guardianes, órgano que debe validar las elecciones en Irán, tiene previsto anunciar hoy el resultado del recuento aleatorio efectuado en el 10% de las urnas de los comicios presidenciales del pasado 12 de junio, cuya anulación ya ha descartado de antemano, pese a que los tres candidatos derrotados han denunciado supuestas irregularidades en favor del vencedor, el actual presidente Mahmud Ahmadineyad, y solicitado la repetición de las votaciones.
Los Guardianes han admitido en parte estas irregularidades, al aceptar el lunes pasado que en al menos cincuenta ciudades del país se contabilizaron más votos que personas había censadas, pero ya han advertido de que ni el recuento aleatorio ni el hecho de que haya más sufragios variará sustancialmente el resultado electoral y que en ningún momento se ha planteado la repetición de los comicios.
"Si hubiera ocurrido una grave ilegalidad en las elecciones, el Consejo habría anulado los votos en las urnas, colegios, distritos o ciudades afectadas, como ya ha hecho en otras ocasiones en elecciones parlamentarias", dijo el portavoz del Consejo, Ali Abbas Kadkhodaei, que agregó que "no hay posibilidad de que se anulen los comicios".
Los resultados electorales han terminado de dividir el país y puesto de manifiesto las graves disidencias que existen en el seno de la cúpula de poder.
En tanto, un grupo de estudiantes miembros de las milicias islámicas ´Basij´ se concentraron ayer ante la embajada británica en Teherán, pese a la prohibición del Ministerio de Interior.
Según la televisión pública iraní, los estudiantes, que coreaban consignas en contra de EE UU, Gran Bretaña e Israel, exigieron el cierre de la sede diplomática que según los ´Basij´ es responsable de los disturbios y de las manifestaciones.
Los congregados arrojaron tomates y bolas de tinta contra el edificio de la embajada británica, en el centro de Teherán, entre gritos de Alahu Akbar (Dios es grande) y la profesión de fe musulmana: "No hay otro Dios que Alah".
Barack Obama está "escandalizado"
El presidente de EE UU, Barack Obama, se declaró ayer "escandalizado" por la represión contra los manifestantes en Irán, y expresó su condena "enérgica" de las acciones "injustas" contra ellos.
"Estados Unidos y la comunidad internacional están consternados y escandalizados por las amenazas, palizas y encarcelamientos de los últimos días", dijo Obama.
"Condeno enérgicamente estas acciones injustas", afirmó el presidente de EE UU, que ha sido criticado en su país por no adoptar una posición más dura frente al régimen iraní.
Obama afirmó que miembros del Gobierno iraní acusan a EE UU de instigar las protestas sobre el resultado de las elecciones como una forma de evitar el debate sobre el futuro del país, pero que "estas acusaciones son claramente falsas y absurdas". "Son un intento obvio de distraer a la gente sobre lo que está pasando de verdad dentro de las fronteras de Irán". "El pueblo iraní tiene el derecho universal de reunión y de libre expresión", afirmó el presidente. "Si el gobierno iraní quiere el respeto de la comunidad internacional, debe respetar esos derechos y prestar atención a la voluntad de su propio pueblo". "Lo más importante es que el Gobierno de Teherán se dé cuenta de si cuenta con la legitimidad suficiente a ojos de sus propios ciudadanos, no a ojos de Estados Unidos", concluyó.