EFE | BAGDAD
Una nueva ola de atentados en Irak ha causado más de sesenta muertos en las últimas 24 horas, cuando está próxima la retirada de las tropas estadounidenses de los centros urbanos del país.
Fuentes policiales informaron ayer de un atentado suicida en el distrito de Dura, en el sur de Bagdad, que mató a quince personas, entre ellas tres soldados estadounidenses, y causó heridas a una treintena de militares y civiles.
Un desconocido que llevaba un cinturón con explosivos lo hizo detonar cerca de un grupo de soldados estadounidenses que patrullaba a pie el sector, en la entrada de un mercado de ese distrito, de mayoría suní. Entre los heridos hay al menos cinco efectivos estadounidenses, según las fuentes.
Poco antes de que se conocieran los datos de este atentado, un suicida hizo detonar otro cinturón de explosivos en la ciudad de Kirkuk, 250 kilómetros al norte de Bagdad, dejando ocho muertos y siete heridos.