EFE
En un comunicado, Unicef expresó su "alarma" por las "pésimas condiciones" en las que se hallan los civiles hacinados en el último reducto de la guerrilla de los Tigres para la Liberación de la Patria Tamil (LTTE), una franja costera de apenas cuatro kilómetros cuadrados.
"Con unos 50.000 civiles atrapados en un pequeño espacio de apenas unos pocos kilómetros cuadrados tememos que muchos más niños mueran si la ofensiva del Gobierno continúa y si el LTTE se niega a permitir a los civiles abandonar la zona de conflicto", dijo el director del organismo para el Sur de Asia, Daniel Toole.
La organización destacó que los civiles atrapados carecen de medicinas, agua limpia y comida.
"El secretario general de la ONU ha dejado claro que el mundo está siguiendo de cerca esta crisis. Estos nuevos combates son una catástrofe para los niños y muestran una completa indiferencia por los civiles más vulnerables", agregó Toole en el comunicado.
El Unicef denunció que "miles de civiles, incluidos muchos niños", han muerto o resultado heridos desde el recrudecimiento de los combates en enero de este año en el norte del país.
La ONU denunció ayer, lunes, que los combates del pasado fin de semana causaron un "baño de sangre" en el que 380 civiles, entre ellos más de 100 niños, perdieron la vida.
La guerrilla y el Ejército se acusan mutuamente de la muerte de civiles, pero las reivindicaciones de los bandos carecen de comprobación independiente porque está prohibido el acceso al área de batalla, incluso para las agencias humanitarias.