EFE | REDACCIÓN INTERNACIONAL
El presidente de EE UU, Barack Obama, decidió ayer levantar las restricciones a los viajes de familiares y envíos de remesas a Cuba, según informó un alto funcionario del Gobierno.
Por lo tanto, Obama ha dado órdenes al Departamento de Estado, del Tesoro y de Comercio para que se ponga en marcha lo antes posible el levantamiento de estas restricciones, incluidas medidas para facilitar las comunicaciones con la isla y un llamamiento al gobierno castrista para que no interfiera en los envíos con lo que, según explicó el alto funcionario, se pretende "apoyar el deseo del pueblo cubano de determinar su propio destino".
A partir de ahora, las personas que lo deseen podrán enviar remesas y paquetes de ayuda humanitaria a la isla, y se levanta la prohibición de enviar mercancías como semillas para las siembras o material para la pesca. Los envíos podrán dirigirse a cualquier ciudadano de la isla, con la excepción de funcionarios del régimen, que no podrán beneficiarse de estas medidas. Asimismo, las visitas carecerán de límite temporal o de frecuencia, explicó el alto funcionario.
Un tercer aspecto de la iniciativa prevé aumentar las comunicaciones con la isla, así como las negociaciones para buscar y poner en marcha servicios de esta índole en Cuba.
Así, por ejemplo, las personas que lo deseen podrán pagar desde el exterior los teléfonos móviles de residentes cubanos.
Los límites anteriores.
Las restricciones impuestas en su momento por el ex presidente George W. Bush, que han estado vigentes hasta ahora, limitaban las visitas a miembros de la familia directa a una vez cada tres años y a una estancia máxima en la isla de 14 días.
En tanto, los gastos máximos por día de los visitantes se limitaron a 50 dólares, comparados con los 164 dólares autorizados anteriormente durante el Gobierno de Clinton. Antes de esas restricciones, en 2003 unos 117.000 cubano-estadounidenses y más de 60.000 residentes visitaron Cuba.
Con anterioridad a las restricciones impuestas por el ex presidente Bush, los cubano-americanos enviaban al año aproximadamente unos mil millones de dólares en remesas a sus familias.
Además, en 2004 Estados Unidos restringió el envío mensual de paquetes y prohibió el envío de ropa y artículos de higiene personal, pero mantuvo en pie la posibilidad de que se mandaran medicamentos y alimentos.
Como parte del plan de Bush hacia Cuba, el Gobierno de EEUU aumentó su apoyo financiero y político para la disidencia interna, y la transmisión de las señales de Radio y TV Martí desde aviones estadounidenses en aguas internacionales.
Tras anunciar la medida de ayer, Obama hizo un llamamiento al gobierno castrista para que no interfiera en los envíos.
Satisfacción en la oposición
La disidencia interna cubana calificó ayer de "excelente" la decisión de Obama, y agregaron que ahora la pelota está en el tejado del Gobierno que preside el general Raúl Castro, a quien reclaman que libere a los presos políticos y permita la salida de los cubanos de la isla de manera libre. "Me parece una cosa excelente, muy positiva, que el pueblo cubano va a recibir con alegría", declaró el economista Oscar Espinosa Chepe, uno de los 75 apresados en la llamada "primavera negra" de 2003, que ahora tiene licencia extra-penal.
Para Elizardo Sánchez, de la Comisión Cubana de Derechos Humanos no reconocida por el gobierno, el paso de Obama es la "crónica de una decisión anunciada" que puede "favorecer el proceso hacia la normalización de las relaciones bilaterales", y Miriam Leiva, de las Damas de Blanco (familiares de los apresados en 2003), señaló que la decisión "es muy importante" porque "elimina una separación artificial de las familias y permite ayudar a quienes están muy necesitados aquí".