CONCHA CARRÓN (EFE) | MADRID
La arquitectura textil de diseñadores tan distintos como Ághata Ruiz de la Prada, Victorio & Lucchino, Amaya Arzuaga o Devota & Lomba compartieron ayer la pasarela de la segunda jornada de Cibeles con la delicadeza y ligereza de las prendas presentadas por Ailanto, Juanjo Oliva, Ángel Schlesser, Miguel Palacio y José Miró.
En la sesión de tarde, Schlesser acudió a su cita con Cibeles, en la que lleva más de veinte años, con una colección para la próxima primavera-verano de líneas minimalistas y sobrias, muy en su estilo, basada en el vestido como prenda principal, en la que el modista juega a dibujar volúmenes a base de pliegues, frunces, volantes y drapeados.
Schlesser ajusta la cintura, marca los hombros y utiliza un largo que fluctúa por encima de la rodilla, con blancos y crudos, negros y grises, colores tranquilos que compagina con otros vibrantes como el turquesa, azul o amarillo y tejidos como sedas, muselinas y punto de seda que dan movimiento a piezas que se sitúan en la frontera entre la noche y el día.