SUSANA ISOLETTA (*)
Los talleres de Masturbación de Extremadura ponen sobre el tapete un tema reiterado: la ambición del poder de regir, regular y controlar los cuerpos de los ciudadanos. Estos grupos de pretenden siempre imponer sus criterios de forma más o menos velada al resto de la sociedad. Lo ha demostrado Michael Foucault en sus trabajos: el control los cuerpos es una forma muy eficaz de regir las mentes.
Cuando el estado mete sus narices en nuestras alcobas, aunque sea con "sus mejores intenciones" siempre atenta contra nuestros deseos, nuestra libertad.
Es este un aspecto que debe ser tratada con extrema cautela y delicadeza por los profesionales: médicos, psicólogos, psiquiatras, maestros. No porque sea un tabú, sino porque pertenece a la intimidad y es uno de los escenarios privilegiados de los sentimientos, las fantasías, los temores y los mayores enigmas. La sexualidad forma parte de nuestro altar particular. Desde los orígenes de la civilización ha permanecido ligada a lo sagrado, y ha medido sus fuerzas con los dioses más poderosos del olimpo en la antigüedad.
Paradójicamente pueden ser tan coercitivas las prohibiciones como el estímulo a la acción. "Se libre", (dice el líder) sé libre en el sentido que yo quiero que lo seas. La libertad sexual implica que el sujeto mismo escoja hacia dónde desea dirigir sus pasos. Y esa búsqueda sólo puede hacerla rebuscando en su interior, agudizando el oído que le conecta con su bienestar, con el placer.
En el infante se desarrolla a partir de la observación del propio cuerpo y del de sus semejantes a la manera de un juego. Es investigación sobre el placer, el origen de los niños, el goce del jugar y el descubrimiento del mundo. La infancia, piensa, sueña despierta y dormida.
El entramado de esas fantasías es un precioso tesoro. Sobre ellos se construirán a lo largo de la vida, un mundo de hadas, de brujas y de seres siniestros. En definitiva se construye el psiquismo, el espacio del cuerpo, de la psique y de la sexualidad.
La sexualidad infantil y juvenil sólo puede ser comprendida desde la mirada de los chicos de la propia edad. Toda intervención adulta intentando orientarla será perniciosa por definición, allí está comprometido el deseo sexual del adulto, aunque a éste le cueste aceptarlo.
El maestro en el sexo sólo puede ser aquél que es compañero en el placer, el amante, por ejemplo. Se aprende desde el cuerpo y el sentimiento, y escasamente desde la razón.
Las autoridades cada vez más pretenden llevarnos "por el camino del bien". Que no fumes, que te multo si conduces así, si das una bofetada a tu hijo, si comes en el coche que, que, que...
Y más aún: nos enseñarán a masturbarnos!
El poder debe ocuparse de sus asuntos, y respetar la intimidad de las personas, no traspasar la puerta de nuestra casa y menos aún, la de la alcoba.
Necesitamos urgentemente talleres para la clase política: de honestidad, de cultura, de formación técnica y sobre todo, de sentido común. Y a los ciudadanos, por favor, que nos dejen vivir tranquilos.
* Psicóloga-psicoanalista
www.susanaisoletta.com