DOMINGO J. JORGE
Cuando lees y te toca releer las declaraciones del político al que nombraron "a dedo" –por obra y gracia de un pacto– como vicepresidente del Gobierno de Canarias, José Manuel Soria, te das cuenta de cómo se reafirma la consideración que tenemos sobre muchos de nuestros representantes públicos en Canarias. Me refiero a la cantidad de barbaridades dichas por José Manuel Soria estos días, donde dibuja al funcionario público canario como un holgazán y al que tilda incluso de gandul. Citemos por citar alguna de esas declaraciones: "Se acabaron las bajas laborales para irse a la playa", refiriéndose, de forma generalizada y grosera, a la totalidad de los funcionarios públicos de la Comunidad Canaria, puesto que no ha hecho distinción. ¿Qué pensarán los funcionarios afiliados al PP? Desconocíamos hasta ahora –y apuntamos no sólo a la oposición sino a sus compañeros de Gobierno, presidido por Paulino Rivero– el afán y gusto de Soria por transformarse en vigilante de los funcionarios y en casi controlador de las entradas y salidas de éstos a su lugar de trabajo. Si esto es así, invitaría a que el PP en Canarias propusiera a Soria –tras los próximos comicios de 2011–, como cabeza de lista para el cargo de "Controlador de las Entradas y Salidas de Pueblo Chico", quizás este cargo le venga más cercano a su medida.
¿Por qué esto? Señor Soria, porque usted ha dejado a la altura del betún estos últimos días el trabajo que realizan todos los días los empleados de la función pública de nuestra región, de nuestros cabildos y de nuestros municipios. Es evidente que dentro del extenso número de empleados públicos, más de uno se tomará de forma fraudulenta o poco ortodoxa, unas vacaciones injustificadas, sirviéndose de una baja médica o no, pero dos cosas: Si esto es así, y maneja documentos y fuentes para ello, denúncielo, haría un gran favor a la enorme mayoría de los funcionarios que sí trabajan. Por otro lado, sería cuestión de que sus asesores le aconsejasen que se dedique mejor a controlar quién trabaja o no dentro de su partido, porque hay algunos que aseguran que la época de mayor engorde de barrigas agradecidas dentro del PP en Canarias, ha sido la "Era Cuaternaria de Soria". El último fichaje ha sido Ángel Llanos, pero "El Pîbe de Ofra" se lo merecía.
¿Qué pensarán aquellos funcionarios enfermos y demostrables sus enfermedades sobre las palabras dichas por José Manuel Soria respecto a las bajas de los funcionarios? Nos imaginamos, es sólo una reflexión sencilla, que los sindicatos, por lo pronto, presentarán una denuncia contra José Manuel Soria, porque el vicepresidente nombrado por la suerte de los pactos ha ensuciado la imagen de todos los funcionarios canarios. ¿Qué sucedería si José Manuel Soria se atreviese a hacer el mismo tipo de comentario sobre los funcionarios de la Comunidad de Madrid –Comunidad gobernada por los conservadores–, donde el nivel de bajas tampoco es tan bajo? Dentro del PP pedirían su cabeza. Por cierto, que Paulino Rivero apunte la estrategia de Soria, su buen y fiel compañero de pacto. Lo ha puesto nuevamente, como también hizo en fechas cercanas su consejera de Educación, Milagros Luis, al pie del carro de los caballos de los empleados públicos y a los sindicatos con el hacha de guerra alzada. ¿Será que Soria quiere muy bien a Paulino? Sólo puede tener una explicación, Soria está cavilando seguir dañando la imagen del actual gobierno CC–PP, presidido repito por Paulino, utilizando por ejemplo frases sangrantes contra el funcionariado, y reprimiéndolos por donde puede, en este caso por el bolsillo y por las bajas. José Manuel Soria, no se puede hablar por hablar de esa manera, porque a veces se daña la imagen de los que sí trabajan, que son muchos.
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