MANUEL RAMÓN PLASENCIA BARROSO (*)
Tuvimos la oportunidad de celebrar el pasado día 18 de noviembre un emotivo acto que por sus singulares características intentó resaltar el origen de los primeros asentamientos estables de hombres y mujeres en lo que hoy conocemos como comarca de Playa de Santiago. Un evento que coincidió además con la erupción hace cien años del volcán Chinyero en el municipio de Santiago del Teide en el sur de Tenerife.
Un fenómeno natural, que marcó las vidas de muchos vecinos y vecinas de aquel lugar, y que originó que a partir de aquel momento en los primeros años del siglo XX, huyendo de sus consecuencias, muchas familias afectadas por ese suceso y guiadas por una tradición oral anterior que hablaba de las riquezas pesqueras y las perspectivas de futuro que les podía dar La Gomera, decidieron asentarse de forma permanente en estos parajes, y constituirse así en el embrión de un pueblo, que con el tiempo fue avanzando y construyendo su futuro y que hoy es Playa de Santiago. Y es que no podemos olvidar que con anterioridad fueron muchos los pescadores que procedentes de la costa hermana del sur, pasaban temporadas en estos lugares, llegando con sus pequeños barcos y se acercaban para realizar el noble y tradicional oficio de la pesca.
En numerosas ocasiones permanecían aquí con sus capturas haciendo la salazón, que con posterioridad vendían en las medianías de Tenerife y lo hacían anunciándolo y llamándolo como pescado de Santiago, en referencia a los pescadores de Puerto de Santiago. Es por tanto tras aquella erupción justo en el momento en el que se produce la estabilidad humana a la que se sumaron otros factores de aquella época, que forman parte de la historia de la fundación de este pueblo joven, quizá el pueblo más joven de La Gomera, pero no por ello, ajeno de acontecimientos, que a lo largo de este siglo, han marcado la forma, el carácter y la propia idiosincrasia de sus habitantes.
En aquellos primeros años, llega la fábrica de conservas a Playa de Santiago, se constituye la Parroquia; se establecen los Noruegos y con ellos Álvaro Rodríguez López y se localiza y se canaliza el agua para el sustento agrícola y humano.
Por todo ello, podemos considerar, que estamos celebrando el primer centenario de nuestra localidad. Cien años de duro trabajo y de grandes esfuerzos en el que un colectivo como el de los pescadores ha marcado las pautas de la economía familiar y el sustento en definitiva de centenares de familias que hoy forman parte de esta colectividad.
Por ello, el Ayuntamiento de Alajeró, junto con colectivos sociales y culturales y muchos ciudadanos y ciudadanas intentan ahora rebuscar en la historia y profundizar en nuestros propios orígenes. Y es por eso por lo que durante estos próximos meses, recuperaremos esa tradición oral a la que me refería, contaremos con profesores universitarios que junto a nosotros recopilarán del pasado para sacar conclusiones sobre lo que es nuestro presente y será nuestro futuro.
Quiero resaltar, que Playa de Santiago es hoy, apenas cien años después, un lugar de progreso y de numerosos proyectos que marcan ya la vida futura no solo de sus habitantes sino de La Gomera en su conjunto. Es un pueblo con proyección, que ha sabido poco a poco, convertirse en el lugar de la Isla con mejores perspectivas de riqueza. Es un punto de la geografía insular, que ha llegado a tiempo de ser un ejemplo de desarrollo sostenible donde se combina a la perfección la tradición y los oficios como la pesca y la agricultura del pasado y del presente con el impulso del sector terciario donde el turismo de calidad marca el futuro inmediato en estos inicios del siglo 21.
Y por eso, ese 18 de noviembre, cuando ya desgraciadamente no queda testigo alguno en nuestro pueblo de la luz de fuego que el Chinyero arrojó hacia el cielo y que con toda probabilidad pudo ser vista en este lado de la mar, hemos querido hacer un homenaje sincero a los pescadores don Julio Rodríguez Álvarez y don Domingo Rodríguez Rivero, conocido como Alfonso.
Hijos de vecinos de ese sur de Tenerife, testigos vivos de aquellos años difíciles, ejemplo de sacrificios que redundaron en beneficio del sustento de sus propias familias y en definitiva de nuestro propio desarrollo. Un reconocimiento a ellos, pero que debe hacerse extensivo a los pescadores que aún hoy dejan constancia de su trabajo y de su esfuerzo cada vez que parten en sus barcos para poner en práctica su oficio aprendido de las anteriores generaciones.
No quiero terminar estas palabras, sin animarles a todos en nombre del Ayuntamiento, a que de una forma activa se involucren en este proyecto de búsqueda de nuestra propia identidad y de recuperación de nuestros orígenes, que tiene como principal objetivo dejar constancia real del laborioso papel de aquellas primeras familias que en definitiva fueron la esencia de nuestros antepasados.
* Alcalde de Alajeró