PEDRO CRESPO (*)
Este Gobierno de Canarias y, sobre todo, el equipo directivo de su Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes (que cada vez alarga más su nombre mientras disminuye su credibilidad) realmente se merece la reprobación de los ciudadanos de estas islas y, muy especialmente, del profesorado, que lleva mucho tiempo soportando su prepotencia, su incumplimiento de los acuerdos que firmó en el pasado y su desprecio absoluto por la negociación y el diálogo. Es verdad que últimamente, entre incoherencias normativas, publicaciones por sorpresa en el Boletín Oficial, declaraciones falaces y provocativas en los medios, brindis al sol en el Parlamento, engaños a las familias y al alumnado, ataques furibundos a su personal más precario y recortes presupuestarios para la enseñanza pública (¡con los tiempos que corren y lo mal que salimos en cuantos informes y estadísticas se publican sobre Educación!), razones no nos faltan.
Sin embargo, ANPE lleva demasiado tiempo haciendo llamadas a la unidad sindical (prácticamente desde que se conoció el último voto del referéndum) como para acudir ahora, deprisa y corriendo, al reclamo de la primera organización sindical que toca precipitadamente a rebato y levanta las banderas de la insurrección: en estas condiciones, dándonos codazos por ver quién convoca primero a la rebelión social, quién se cuelga la medalla de revolucionario precursor, quién pretende aparecer en las próximas elecciones como el profeta que lanzó el primer grito para asaltar los palacios de invierno..., ¡¡ASÍ, NO!! ¡¡Así, no cuenten con nosotros!!
Porque todavía tenemos muy presente cómo se agotó al profesorado con una serie interminable de huelgas que no condujeron a ningún sitio (salvo a la inmediata reducción de nuestras congeladas retribuciones), cómo se obedeció la consigna de mantener "un conflicto de baja intensidad para agotar al enemigo" (estamos comprobando estos días lo acertado de la estrategia), cómo se trató de descalificar a quienes cumplimos al pie de la letra los acuerdos del anterior Comité de Huelga (hasta el punto de convocar el referéndum como todos teníamos previsto y aceptar su resultado democráticamente).
En ANPE nos hemos propuesto no mirar hacia atrás, pero que nadie piense que hemos perdido la memoria: nuestra apuesta por la acción sindical unitaria y nuestra permanente llamada al diálogo (con la Administración, que parece sorda, pero también entre los sindicatos, sin protagonismos ni traiciones), nos obliga a rechazar tajantemente estas tentaciones que sólo persiguen el ruido en la calle y las proclamas incendiarias en las asambleas de correligionarios.
Nosotros estamos por las decisiones consensuadas, por las actuaciones acordadas entre todos los sindicatos, por la explicación de nuestros justos planteamientos a la comunidad educativa, por las visitas a los partidos políticos y corporaciones locales, por insistir en la reclamación de nuestro derecho a la negociación colectiva, incluso por afear públicamente la conducta incomprensible de esta Consejería. Pero no se confundan: ANPE no necesita iluminados, ni héroes, ni mártires de la causa; sólo queremos compañeros leales de viaje que antepongan el interés de los docentes que representamos a sus propios sueños (o pesadillas).
* Portavoz de ANPE