ELFIDIO ALONSO
Hoy vamos a ocuparnos de un interesante trabajo discográfico realizado por Manuel J. Lorenzo Perera en El Hierro. Según nos dice en la presentación del CD, editado por el Centro de la Cultura Popular (CCPC CD 207, Tenerife 1993), las grabaciones se hicieron en directo tras un largo proceso de investigación folclórico-musical iniciado en 1975. El autor ha demostrado en el tiempo ser un profundo conocedor de la cultura popular de la Séptima Isla.
En esta grabación que nos ocupa, Lorenzo Perera incluye interesantes y atractivos géneros funcionales, como los distintos toques de campanas de la iglesia de Taibique (El Pinar), entre ellos de tipo festivo y de oración, amén de los sonidos característicos que produce el martillo sobre el yunque de los herreros, que es la base de géneros folclóricos del flamenco como el martinete, tan jondo y dificultoso para los intérpretes. El repiqueteo que realizó el recordado Eloy Quintero en su herrería de El Pinar no lleva el acompañamiento de la voz, aunque los sonidos canten por sí solos y bien pudieron ser la base de algún género de trabajo perdido.
Razón tiene el recopilador cuando escribe: "La figura del herrero, común y destacada hasta mediados del presente siglo, es parte esencial de la dinámica del ambiente donde se interpretaban los cantares de trabajo. Se encargaba de poner a punto la reja del arado, fabricaba los cencerros para el ganado, confeccionaba y reparaba determinados utensilios domésticos y culinarios, herraba las bestias caballares... La temática de los cantos de trabajo es tan amplia como la propia vida".
Son igualmente interesantes las coplas grabadas en La Frontera (Los Llanillos) a Fernando Padrón y Ramona Padrón en agosto de 1980, adecuadas a la faena de coger higos, especialmente las que aluden al sentimiento de la ausencia. Las que cantan María Barbuzano y Benito Padrón (El Golfo, Tigaday, V-1982) encierran humor y picaresca, con una clara intención erótica. Han sido recientemente rescatadas por la cantante Angélica Pérez en su ya comentado disco.
También Lorenzo Perera ha recogido por primera vez el canto para ahuyentar los cuervos ("¡Guarda, Perico, por pico / y Juan por rabo!"), en la voz de Alcira Padrón Armas, grabada en Taibique (El Pinar) en enero de 1993, además de ese extraño canto para mecer la leche que entona Eloy Quintero, grabado en El Pinar ese mismo año, tal vez relacionado con la costumbre que tenían nuestros aborígenes para obtener la manteca, según refiere Diego Cuscoy en su libro Los guanches. Por eso dicen los escuetos versos: "Mécete leche, / leche de cabra, / leche de oveja, / dame manteca". Una auténtica pepita de oro del folclore canario.
El disco se completa con versiones del Tango (sin canto), Flaire, La Meda y el romance del Conde de Cabra, además de dos creaciones de Valentín García Machín relacionadas con cantos de México y Cuba, como son el Vals ranchero y Punto Cubano. Este personaje, según nos refiere Lorenzo Perera, contaba 44 años en 1992, cuando grabó estas dos canciones. Trabajaba como agricultor y jardinero en el sur de Tenerife, y consiguió su primer laúd cambiándoselo a un cuñado por una cabra. El Vals ranchero viene a ser una especie de corrido o romance sobre los emigrantes herreños, con tonada monocorde de claras reminiscencias mexicanas. Y el Punto cubano está formado por cuatro décimas sobre los peligros que le acechan al herreño, como ya se advierte en el arranque: "Herreño cuida tu tierra / y todo su litoral, / que no venga a mangonear / ningún extranjero en ella".