YAIZA AFONSO HIGUERA
Los que moramos esta tierra ideada por volcanes somos lava. Inexorablemente tememos y amamos a las montañas de fuego al igual que al mar intrépido. Hace dos noches soñamos con una ola gigante que llegaba a nuestra ventana, ayer en cambio imaginamos el ardor brotando del fondo. Adoramos las esculturas negras que bordean pinos y flores violetas; lavas cordadas, malpaíses, hornitos..., Islas que crecen en la Isla. La tradición oral nos relata estallidos volcánicos pasados, pueblos devastados por la lava. Aquel noviembre de 1909, un volcán que parecía adormecido despertó con erupciones rojas (muchos se acercaron a ver el fuego). El Chinyero provocó en la población terror y éxtasis, miedo y admiración. Cuentan que el Marqués de San Andrés (dueño de las mejores fincas de Santiago) quiso desviar las coladas volcánicas para no perder sus riquezas. Pero el poderoso no pudo con los vecinos del Tanque y Los Llanos que armados con palos y piedras defendieron el territorio. Al final, el espectáculo del fuego modeló nuevos paisajes en el Tanque, Garachico, Chío, Guía de Isora y Santiago del Teide.
Hoy los naturales de El Tanque recuerdan las hazañas del volcán. Sobre el basalto –concretamente en la sala del auditorio del municipio– se congregaron mujeres y hombres en torno a las palabras del vulcanólogo Nemesio Pérez y la música de Fermín Higuera. El pianista tinerfeño supo escoger cada obra y hacerla de todos. Emocionó con su interpretación de melodías (algunas tristes y otras alegres) del Padre Soler y Granados. Continuó con dos piezas (Ave desligada y Basáltica) creadas por él mismo en la década de los 80. La pasión del pianista conjugada con sus propias notas, creó un microcosmos, un espacio de invocación al volcán... Un conjuro musical en el que se pide al Chinyero (tras 100 años de silencio) que siga durmiendo o que quizás, nos regale nuevos paisajes. Un viaje de retorno a nuestros sueños, al terror y al éxtasis, a la confusión que nos produce el fuego.
yaizaafonso@gmail.com