CÁNDIDO QUINTANA (*)
Por fin, tras muchos meses de penurias y de privaciones para sus usuarios, parece que el Parque Marítimo podría reabrirse en no muy largo plazo, el desahucio final está a punto de hacerse realidad. Atrás quedan muchas promesas y aseveraciones incumplidas, y alguna que otra valentonada de risa, como aquel pulso público, intolerable, lanzado por su arrendatario, "si me bajan el canon lo abro", como si las instalaciones fueran de su propiedad y no del Pueblo, como realmente son. La etapa que hemos dejado atrás de explotación privada, ha sido nefasta y muy vergonzosa, no se debería repetir, y este es un momento adecuado para adoptar decisiones al respecto.
Me imagino que ahora toca, tras recuperar su posesión, hacer un minucioso reconocimiento y un pormenorizado inventario, para comprobar el estado actual de la instalaciones y de su mobiliario, por si procede emprender acciones reclamatorias contra los responsables, que por supuesto no son los ciudadanos de a pie. El interés común exige que esto sea así, aunque paralelamente, para no demorar mucho más su necesaria reapertura, el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria vayan realizando las obras que hagan falta para su acondicionamiento y puesta al día. Sin duda, saldrán muchas facturas que deberán recuperarse con cargo a esos citados responsables, aunque estos estén pensando en derechos indemnizatorios.
Ante comentarios políticos partidarios de adjudicar su explotación, de nuevo, a la iniciativa privada, procede que pensemos muy bien las cosas, para no repetir errores. Primero hay que hacer cuentas, comparar el importe total del canon recibido y los costes que ahora hay que afrontar para su recuperación. Nos podríamos sorprender y encontrarnos ante un Parque Marítimo muy deficitario, a pesar de las importantes cantidades que se comentan que han recibido sus arrendatarios. Se tiene que imponer el interés general, y este pasa por que el propietario, el Pueblo, lo utilice y gane dinero con su explotación. No puede suceder otra vez que tengamos que socializar las pérdidas y privatizar las ganancias, ¡YA ESTÁ BIEN!
Una buena y clara explotación pública, en estos momentos de crisis, sería lo más congruente y aconsejable. Por un lado, se podría abaratar el corte de la entrada y, por el otro, crear unos cuantos puestos de trabajo más, algo muy importante en momentos de tanto paro. El coste de estos se cubriría, de forma holgada, con esos desorbitados beneficios que han volado sin dejar prácticamente nada en las arcas públicas. Reitero, tenemos que tener muy presente que el Parque Marítimo es nuestro, que lo hemos pagado entre todos, y que lo único que hemos conseguido con su adjudicación, realmente no pasa de ser otra cosa que un cuento de la lechera para el Pueblo. Y encima, puteándonos gravemente, como ha venido sucediendo.
* Presidente de la Plataforma de Defensa del Puerto de Santa Cruz