JOAQUÍN CATALÁN
Canarias, como expresión de su identidad singular, y en el ejercicio del derecho al autogobierno que la Constitución reconoce a toda nacionalidad, se constituye en Comunidad Autónoma, en el marco de la unidad de la Nación española, de acuerdo con lo dispuesto en la Carta Magna y en el presente Estatuto, que es su norma institucional básica. La Comunidad Autónoma de Canarias, a través de sus instituciones democráticas, asume como tarea suprema la defensa de los intereses canarios, la solidaridad entre todos cuantos integran el pueblo canario, del que emanan sus poderes, el desarrollo equilibrado de las Islas y la cooperación con otros pueblos, en el marco constitucional y estatutario". Es el artículo primero del preámbulo de nuestro Estatuto de Autonomía, aprobado en 1982, y es la norma que nos permite a todos los habitantes del Archipiélago vivir en paz y en libertad; es nuestro fundamento para la convivencia y nuestra garantía de futuro.
Como en cualquier normativa que se precie, en el escalón en que se halle, el texto es mejorable, y tal es el propósito del Parlamento de Canarias, que hace pocos años, en la Legislatura anterior, acordó una reforma del Estatuto que desgraciadamente quedó en el olvido por discrepancias políticas. Ahora, la Cámara pretende elevar a las Cortes una revisión del documento que, por falta de tiempo, quedará para 2010.
Las Islas deben incluir en el nuevo texto el carácter histórico de la identidad canaria; la definición de las Islas como Archipiélago atlántico, en el que su identidad singular le confiere el carácter de nacionalidad, fundamentada en sus características geográficas, históricas y culturales; el carácter ultraperiférico del Archipiélago, muy importante porque se instauraría el principio de modulación , que establece el deber del Estado de adaptar sus decisiones políticas, legislativas, reglamentarias, financieras y presupuestarias a las características definitorias de Canarias, como son la insularidad, la lejanía, la fragmentación y la orografía; o el reconocimiento de las aguas que nos envuelven como parte integrante del territorio.
Otros ingredientes para lograr un buen texto serían la modernización del funcionamiento de las instituciones de autogobierno, la creación de una Agencia Tributaria propia, la actualización del REF, la reorganización judicial y la ampliación de competencias en materia de prospecciones petrolíferas, gestión de puertos y aeropuertos, transporte aéreo interinsular, sanidad y comercio exterior, telecomunicaciones, inmigración, parques nacionales (ya logrados), costas, seguridad y relaciones con países del entorno.
Locura contra sensatez
Cuando se eleve la reforma a las Cortes y sea aprobada, los canarios podrán sentirse orgullosos de su Estatuto, de esas letras que otorgan a las Islas un pasado, un presente y un futuro. En la otra orilla, en la de la demencia, se encuentra la propuesta del que fuera líder independentista Antonio Cubillo, que hace algo más de dos años confeccionó –y el periódico El Día publicó– una "constitución" de la inexistente "república federal de Canarias". En ella, habla de una nación constituida por siete islas: Chinet, Erbani, Tamaran, Benahoare, Titeroygakat, Gomera y Hero, y seis islotes; con la bandera de las siete estrellas verdes y con una ciudadanía en la que no caben los peninsulares y sólo son canarios los hijos de padre, madre, abuelos o bisabuelos canarios o que tengan un ascendiente canario, así como los nacidos en las Islas, todo ello de acuerdo con las normas internacionales sobre la nacionalidad, en base al Ius Sanguinis y el Ius Solis. El "estado" de Cubillo se constituye en "república federal democrática y laica", con el castellano ¿? como idioma oficial, aunque el "estado" pondrá todos los medios a su alcance para que en todos los centros de enseñanza se empiece a enseñar el berber o tamazigh. En las universidades, el berber o tamazigh, en sus diferentes variedades, será enseñado por decreto junto con las otras lenguas -francés, árabe o inglés- empleadas corrientemente en el continente africano. Y así, con la capital en el Valle de La Oratava, los futuros canarios manejarán el "áfrico" como moneda, y formarán parte de Naciones Unidas, de la organización continental Unidad Africana y del Grupo de Países de los ACP (África, Caribe, Pacífico). Ah, y los jóvenes, tanto mujeres como hombres, tendrán que acudir al servicio militar obligatorio de las "fuerzas armadas guanches". Pero lo peor está por llegar: "Los no canarios que vivan o trabajen en las Islas o que estén obligados a convivir por razones familiares, tendrán un carnet o carta provisional de residente, renovable cada dos años, pero no tendrán derecho a votos en ninguna de las instituciones canarias ni podrá ser presidente o director de empresas establecidas en Canarias, asociaciones de vecinos, clubes, periodistas o propietarios de ningún medio de información".
Podría extenderme más, pero no creo que a los lectores les quede capacidad de sofoco y turbación. Elijamos nosotros mismos entre un Estatuto de Autonomía lógico y moderno, y un documento pleno de sandeces que únicamente persigue la pobreza y el subdesarrollo del Archipiélago. Para eso están las urnas.
jcatalan@epi.es