ELFIDIO ALONSO
De las compañías editoras de discos no van a quedar ni los abogados, que serán los últimos en abandonar el barco", nos decía Víctor Manuel días atrás en La Laguna, horas antes de ofrecer su emotivo concierto en el Teatro Leal. Ahora, tras haber asistido a la entrega de los Grammy en Las Vegas, hemos tenido ocasión de comprobar que el augurio de Víctor no va descaminado y hasta podría convertirse en irremediable profecía.
Porque en Las Vegas, a la hora de decidir nominaciones y premios, los que mandan son las "academias" de los países más poblados (USA, México y Brasil), que imponen sus criterios en base a balances económicos y de mercado. Todo esto no impide que las representaciones "artísticas" de países menores consigan algunas migajas, en categorías estrictas y específicas (Niña Pastori, flamenco, España), por razones obvias y casi de exclusividad nacional.
Parece claro que las academias poderosas imponen sus galardones de acuerdo con los gustos de las respectivas parroquias, casi siempre coincidentes (batiburrillo orquestal, solistas raperos, alegría verbenera y algún que otro síndrome étnico) en la valoración de un producto creativo de incalificable catadura. Por si fuera poco el invento, ya se ha puesto en marcha una nueva categoría para premiar "el mejor disco cristiano", en un claro guiño de complicidad con las numerosas sectas que tanto abundan en Estados Unidos y en otros países que vienen implantando el llamado sincretismo religioso.
La escenografía de la entrega de los Grammy también es un resultado incalificable, con el desfile por la alfombra verde, la llegada en limusina de los artistas (la de Los Tucanes de Tijuana resultó inolvidable, ataviados con sombreros vaqueros y trajes de riguroso luto) y la grabación previa del acto para luego mezclarla con el show definitivo de la todopoderosa televisión.
Como ejemplo vean ustedes la recomendación que nos hicieron a la hora de acudir al recinto del Hotel Mandelay Bay, donde se celebró la entrega de los premios: "Usted está nominado en al menos una categoría que será anunciada en la PRETRANSMISIÓN que comenzará a las 2:00 PM. Es muy importante estar presente en la entrega de pre-transmisión dado que los ganadores serán fotografiados para ser mostrados más tarde en pantalla durante la transmisión de la entrega de premios. Los ganadores o ganadoras que no estén presentes serán reconocidos/as por medio de un gráfico en una pantalla dividida. Usted deberá tener su boleto para ingresar a la ceremonia de PRE TRANSMISIÓN; sin embargo, en lugar de tomar su asiento asignado, le pedimos que se siente lo más cerca al escenario como sea posible".
En aras de mitigar semejante chabacanería, los "académicos" juegan al despiste con el premio de Caetano Veloso o el Grammy concedido a título póstumo al álbum Cantora, de Mercedes Sosa, todo un compendio de buenas canciones e indiscutibles creadores en el campo de la música popular. Es decir: todo lo contrario de lo que significan los actuales Grammy Latinos.
Los que hayan tenido la suerte de contemplar Los Premios Maestropiero, de Les Luthiers, que actualmente representan en Madrid, podrán entender hasta dónde puede llegar el ridículo en una gala de estas características.