JUAN MANUEL FERNÁNDEZ DEL TORCO ALONSO
El panorama que Canarias ofrece, de un tiempo a esta parte, tras una detenida observación, nos permite equipararla con una de las acepciones que el diccionario de la Real Academia de la lengua da a una de las acepciones de "cachondeo". Pues por tal cabe entender "desbarajuste, desorden, guirigay", y, este último, como "escena de confusión y desarreglo", lo que se ajusta con precisión al estado de descomposición de lo canario.
La afirmación del título no es gratuita, y tampoco se corresponde a una apreciación individual, comparativa, con la particular opinión que se tenga de la "comunidad. Hasta en este término, bien conocido, resulta aplicable el desbarajuste y desconcierto. No hace falta ceñirse para el enjuiciamiento a las disparatadas observaciones que se ofrecen a través de cualquier cadena de Televisión, nacional, regional o local. En estos momentos, para juerga de los observadores de Allen de los mares, en Canarias se reedita de forma pública y manifiesta la milenaria lucha del Cristianismo con las fuerzas del Mal. El "paro" que no sólo es una consecuencia del mal quehacer del Gobierno, sino una tragedia plural que se vive en colectividad. Y vemos a Soria, con todos sus muchachos, en una cabecera de pista, a la derecha, de un circo en lo que se dice una sesión non stop, La otra juerga no interrumpida. Y en la pista de la izquierda, nos lleva a los ataques a Juan Fernando, en la pista central los salteadores de tumbas respecto de las arcas municipales porque éstas han de ser reventadas, esquilmarlas y agotarla en provecho propio y de amigos próximos, y algunos lo hacen de manera tan burda que darán con sus huesos, y su bolsa de basura esperemos que no azul con los objetos personales, en Tahiche, Tenerife II o Salto del Negro en cualquier otro establecimiento de nueva creación.
Unas pocas féminas, en representación de una silenciosa multitud, intentan y consiguen poner orden en el quehacer de sus obligaciones. La Sra. Brito y Roldós andan esquivando zancadillas masculinas para mantener la Comunidad educativa y sanitaria, en orden de desarrollo y preparar su futuro.
Y a diario en los medios de comunicación se alude al deber de tener que afrontar el abono de indemnizaciones millonarias por inoperatividad judicial, caso Tebeto, Montaña Rayada, o el caso de las sentencias de farmacias etc., frente a lo cual se invoca cuasi razones de Estado, con el fin de encubrir la ineficacia y la inoperancia del Gobierno en la defensa de los intereses canarios, al tiempo que adopta posiciones pasivas que le permiten la destrucción de empleo, o el éxodo del empresario Canario a Cabo Verde e incluso alerta innecesariamente a la población comunicando la desaparición de un tercer niño, sin que ello sea real, y se busca culpable de esto último a la familia desestructurada.
Con todas estas circunstancias ¿que se puede tomar en serio en Canarias? ¿Que aspecto de la vida pública de Canarias no está contaminado por el desorden, el embuste o el engaño?
¿Y, para enfrentarse a tal "cachondeo", y poder sobrevivir, quizás lo mejor sea salir de parranda, tomarse unos vasitos, cantar unas folias y comer un trocito de cochino, ya que como dice el mago, ¿a lo mejor escampa?
Canarias es un cachondeo
* Presidente del Centro Independiente de Canarias (CiCan)