ANTONIO ALARCÓ (*)
Que se prepare Europa! ¡Esta semana por fin se ha confirmado la noticia! Juan Fernando López Aguilar deja la política, según él, "de vuelo raso" de Canarias para dedicarse de lleno a Europa. Por fin, podemos dormir tranquilos, sin la incertidumbre de no saber con qué nos va a deleitar una persona que siempre tiene un insulto que vociferar, una ofensa que gritar a los cuatro vientos o una descalificación que vocear. Las Islas van a estar más tranquilas. No sólo sus oponentes políticos, que no nos veremos constantemente expuestos a sus agravios injustificados, sino también sus compañeros de partido, que podrán dar su opinión sin ser acusados de trabajar para el poder establecido y en contra del socialismo isleño.
Desde que abandonó su escaño en el Parlamento de Canarias, los debates han recuperado la normalidad y respeto institucionales. Cualidades que nunca debieron quedar relegadas a un segundo plano en beneficio de la crispación que López Aguilar introdujo en las Islas como forma de hacer política.
Él siempre lo negó, ¿cómo una persona de su altura moral iba a abandonar de esa manera a su electorado canario e irse a Madrid? Sin embargo, los hechos son tozudos y el tiempo pone a cada cual en su sitio. Su particular ego no pudo soportar quedarse fuera del Gobierno de las Islas, aceptó ser el cabeza de lista al Congreso por Gran Canaria en las Elecciones Generales de 2008 y se marchó a Madrid.
La gran promesa socialista, que en un año antes había abandonado el Consejo de Ministros (obligado por ZP, todo hay que decirlo) para presentarse a los Comicios Autonómicos y salvar así a la ciudadanía canaria, se fue sin mirar atrás. Sin importarle ni tener en cuenta a las personas que le dieron su voto y con él su apoyo para estar en las Islas. Pero, claro, en la oposición, fiscalizando la labor del Ejecutivo regional. Pensaría que eso era poco para él.
Lo dejó todo, y como no hay una sin dos, ni dos sin tres. Pocos meses después, dejó las Cortes Generales, para ser el candidato socialista a las Elecciones Europeas. Sin despeinarse, volvió a rechazar el lugar que le habían dado los electores, hizo las maletas, cogió su guitarra y se fue a Bruselas.
Se marchó, pero, con un sentido de la ambición mal entendido, quiso seguir dirigiendo el destino de su partido. Con el mando a distancia pretendía continuar siendo el secretario general del Partido Socialista en Canarias. Ante tal atrevimiento, nunca antes visto, dirigentes históricos de su propia formación política le pararon en seco y le dijeron alto y claro que su líder debía residir en Canarias.
Dicho y hecho, ahora un diario de izquierdas como Público habla claramente de su relevo al frente del PSOE en Canarias. Antes ya lo hicieron otros medios de comunicación de las Islas, pero por ello fueron acusados de servir al poder establecido en una campaña "sin precedentes" contra su persona. Nosotros nos preguntamos si ahora, cuando lo hace un periódico de tirada nacional y con una línea editorial cercana al PSOE, dirá lo mismo. Parece que, por el momento, ha optado por el silencio. En su caso, una sabia decisión que debía haber adoptado hace ya tiempo.
A nosotros sólo nos queda decirle: Juan Fernando marcha tranquilo y con la certeza de que Canarias podrá sobrevivir sin ti. Sin tus insultos y descalificaciones; sin tus malos modos; sin tu arrogancia; sin tus teorías de la conspiración; sin tu petulancia; sin tantas cosas…
Te vas y nunca tenías que haber venido. Te vas sin pedir perdón y dejando muchos "muertos" en la cuneta. Te vas, sin poner tu currículum democrático sobre la mesa. Te vas y ya no podrás volver a apadrinar a tu hermano sorrocloco. Tenlo claro, Canarias seguirá adelante, y lo hará con un clima social mucho más ameno, agradable y distendido. Sí, porque histriónico y querulante son términos que parecen haber sido definidos para ti.
Adiós, siempre a tu disposición.
* Senador del PP por Tenerife