LUIS COLA BENÍTEZ
Todavía en 1907 gran parte del barranquillo del Aceite estaba sin cubrir. Bajaba de Las Colinas hasta el Paseo de los Coches, que lo cruzaba a la altura de la actual calle Horacio Nelson mediante un pequeño puente conocido como "Puente de Mandillo", y desde allí seguía al descubierto hasta la entonces recién abierta calle 25 de Julio, a partir de la cual continuaba abovedado bajo la calle Robayna. Lindando con el barranquillo y dando frente a 25 de Julio se situaba una huerta de Pedro Mendizábal, lugar elegido por la comisión encargada de ello para edificar la Institución de Enseñanza Imeldo Serís, en aplicación de su legado. Se llevaba tiempo buscando una ubicación apropiada y al final la decisión recayó en este solar, que costó 37.000 pesetas, y con rapidez se procedió a fijar alineaciones y rasantes, al tiempo que se sacó a subasta la obra de abovedar el barranquillo hacia arriba, por lo menos hasta las actuales Ramblas.
Otro solar, cuya donación por parte del Ayuntamiento dio lugar a polémica, fue el que se cedió gratuitamente a la esposa del alcalde Pedro Schwartz, Áurea Díaz Flores, para la construcción de un asilo-colegio para hijos de obreros. Una R. O. de 12 de marzo de 1907 autorizó la cesión para el "Asilo Victoria", de un solar de propiedad municipal que era un resto de la que se llamó finca "Peña Pobre", junto al barranco de Santos y frente al Hospital militar. Con la protesta de varios concejales, especialmente de Adolfo Benítez Castilla, por no reflejarse en el acta la prohibición de que la enseñanza en el futuro asilo estuviera a cargo de religiosos, se dio cumplimiento a la R. O.
También en estos años la ciudad recibió la que se consideró una sustancial mejora, consistente en la puesta en marcha del suministro de gas domiciliario, a cargo de las instalaciones de Carl Franke, la Fábrica Gasrrek Santa Cruz de Tenerife, A. G. En mayo de 1908 se procedió a la recepción definitiva de las obras del tendido de la red de tuberías. Esta compañía, en unión de la del Tranvía, se comprometió a adoquinar por su cuenta la calle Alfonso XIII, desde el castillo de San Cristóbal hasta San Roque –Suárez Guerra–, que había quedado casi intransitable por las obras. También se ofreció para hacer una prueba gratis de asfaltado en un tramo de calle que no fuera muy transitado, proponiéndosele que lo hiciera en Méndez Núñez, entre Viera y Clavijo y Numancia.
De la creación de las Juntas de Obras del Puerto también se ocupó el Ayuntamiento de Santa Cruz. El gobernador civil remitió el reglamento de las mismas y se formó una comisión de concejales para su estudio, que llegó a la conclusión de que había que oponerse a su creación porque, en contra de lo que se había dicho, estos nuevos organismos nacían influenciados por la política, lo que hizo renunciar a los concejales que iban a ser vocales de la Junta. En enero de 1908 el gobernador civil trasladó R. O. del 16 de diciembre anterior relativa a la constitución de la Junta, lo que dio lugar a una animado debate y, con la oposición de Patricio Estévanez, se acordó designar a los vocales de representación municipal para no dejar indefensos los intereses de la capital.
Mayor sobresalto representó para el Ayuntamiento la noticia de que el conde de Casa-Valencia había pedido en el Senado la división de la provincia. Se cursaron escritos y telegramas al presidente del Consejo de Ministros y se propuso celebrar una asamblea de las islas occidentales. Los debates duraron varias sesiones y las protestas aumentaron cuando se supo que se suprimía la Comisaría de la Comandancia de Marina, que quedaba establecida en Las Palmas, y que se dividían los Consejos Provinciales de Agricultura y Ganadería y de Industria y Comercio. Ante los que se consideraban despojos injustificados, el 17 de marzo de 1908, bajo la presidencia accidental de Juan M. Ballester, el Ayuntamiento en pleno presentó su dimisión, lo que se comunicó al gobernador civil. Se convocaron reuniones particulares y asambleas, siendo la más importante la del 2 de mayo, también bajo la presidencia de Ballester. Desde el 23 de marzo hasta el 4 de mayo el secretario municipal cursó convocatorias para celebrar sesión municipal en trece ocasiones y a ninguna de ellas acudieron los miembros de la corporación. Por fin, el 6 de mayo y por decisión de la Asamblea, vuelve a celebrarse sesión municipal, manteniendo la protesta por los despojos sufridos, y otorgando al alcalde Ballester un voto de gracias por su patriótico comportamiento.
El presupuesto municipal para 1908 era de 1.150.972 pesetas de gastos y 960.393 pesetas de ingresos, acordándose arbitrios extraordinarios para cubrir el déficit.