Los polis desenfundan sus porras. Son rápidos y el barbudo sucio lento. Levanta el brazo derecho y baja el izquierdo en cabestrillo. Se le cae el pan del 24 horas y los polis se relajan y sonríen. Dos gordos y un hambriento. Dos felices y un triste. Dos afeitados y un barbudo.
Bebo solo y me gusta. Soy de corazón alcohólico. No me importa que me miren mientras me transformo. Es parte del juego. De éste y de cualquiera. Mirar y ser mirado. Ser bueno, malo y regular. Mentir. Asumir un pulso débil y buscar uno agitado. Quererme y despreciarme. Dar, recibir y escribir.
No me importa que me miren. Hola, cómo te llamas. Que piensen de mí lo que yo de ellos. Que se escupan. Que me escupo. Que pido otra y sigo. Que la tarde es corta y la noche no lo sé. Que una tipa me espera y mi polla está coja, floja, sin ganas. Debo tener cuidado. Pegar no está de moda, no se lleva, debería dejarme pegar pero no sé, no lo veo claro. Otra, por favor. Gracias. Cómo te llamas.
¿Violento? No, yo soy normal. Como tú. Como cualquiera. Mierda en movimiento uniforme y acelerado. Barriga grande, llena. Pómulo inflado. ¿Violento?
Mi padre está muerto y mi madre necesita oxígeno extra para vivir. Mi padre dejó un bonito cadáver y mi madre dejará uno horrible. Amargas arrugas y porosos huesos. Artrosis y desconfianza. Mala hostia y desesperanza. Tripas adictas a la nicotina y a la tristeza. Mi padre está muerto y yo tengo tres fotos. Mi madre fuma y yo la veo en blanco y negro. Mi madre no sabe llorar y yo tampoco.
El vecino del tercero se mea en el ascensor. Su mujer le gritaba y él bajaba la voz y levantaba los puños. Su mujer se fue sin memoria. Se la llevaron a un lugar lleno de muertos vivientes sin memoria. Un lugar de paredes blancas y chicas de uniformes verdes. Todo muy limpio. Buena comida. Televisores grandes. Luz artificial. Vida artificial. El vecino del tercero vive solo y baja a la calle por si alguien quiere hablar con él. Huele mal y por la noche regresa para levantar la voz y bajar los puños. Se mea en el ascensor y lo llaman viejo loco de mierda. Se mea, se enfada y se olvida. Su mujer se fue, se la llevaron a una enorme sala de espera y ahí sigue, esperándolo.
El médico sabe muchas cosas y por eso te manda al psiquiatra. El psiquiatra sabe muchas cosas y por eso te manda pastillas. Tú no sabes nada y por eso te conviertes en una conformista babosa. Un caracol lento. Un trozo de carne en descomposición. Sentirás frío y calor. Sentirás alegría y tristeza. Sentirás y no sentirás. Déjate llevar. Déjate morir. ¡Déjate!
Las familias felices salen de paseo los viernes por la tarde. Se perfuman y abrillantan. Se limpian los dientes. Se limpian las uñas. Se limpian las conciencias. Los niños estrenan bicicletas y patines y balones y entradas para el circo de sus padres. Los padres estrenan sonrisas y billetes de cincuenta y planes falsos para futuros futuros. De un bolso de Tous mamá saca las narices rojas y suena la música. Pasen y vean, el mayor espectáculo del mundo acaba de comenzar.
María Callas me grita y me gusta. Hoy todos los muertos nos miran desde sus escondites.
Voy a ir a robar un pan ahora que tengo barba. Voy a emborracharme y a mirar y a dar y recibir ahora que la tarde es corta y la noche no lo sé. Voy a pensar en mi padre y olvidar a mi madre ahora que lo veo todo en color. Voy a mear en el ascensor y hablar con el vecino ahora que los dos apretamos los puños y esperamos lo mismo. Voy a ir al médico para que me mande al psiquiatra para que me dé pastillas para metérselas por el culo al caracol al médico y al psiquiatra. Voy a comprarme una nariz roja y sentarme en primera fila… Pasen y vean.
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