JOAQUÍN CATALÁN
Al acibarado pastel confeccionado por el editorialista de El Día, periódico independentista de la mañana, le faltaba la guinda: "Franco murió pobre como una rata. (...) Puestos a elegir entre lo anterior y esta falsa democracia, nos quedamos con el franquismo". Sí, son expresiones utilizadas ayer por el separatista José Rodríguez en su carta diaria a unos lectores que pasan esa página de opinión para no morir de vergüenza y que abandonan por goteo el casi centenario diario por su deriva soberanista, por su inexplicable dialéctica y por los constantes insultos a quien no le bebe los vientos. ¿Quiénes somos las dianas de este caudillo del ridículo? Todos los periodistas que osamos discrepar con su línea editorial, todos los políticos del PP y del PSOE -especialmente Santiago Pérez-, los nacionalistas que, como Ana Oramas, no claman por la independencia de las Islas, los artistas, los intelectuales, los escritores... todos los que anhelan una Canarias diferente a la suya.
"Su" Canarias es como la tercermundista Cabo Verde, pero con otros ingredientes: ajena al mundo occidental, fuera de España y de la Unión Europea, con los militares y los cuerpos de seguridad españoles desplegados por las Islas, de la mano de Marruecos, con Gran Canaria plegada a Tenerife, y sin peninsulares y sin inmigrantes por las calles. Es "su" pastel, su potaje de berros, su paranoia.
Sólo le restaba destapar el tarro de las esencias y afirmar que "el régimen dictatorial de Zapatero está convirtiendo en buena a la dictadura de Franco. Puestos a elegir entre lo anterior y esta falsa democracia, nos quedamos con el franquismo". ¿Se dan cuenta? Un independentista con ascendente dictatorial. No hay quien lo entienda. En fin, volveré a ser denostado y azotado públicamente por escribir estas líneas. Es feliz así.
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