PEDRO MARRERO SICILIA
El último en caer defenestrado dentro del Partido Popular ha sido Pedro Gordillo vicepresidente del gobierno ceutí, que dimitió "por motivos personales", al parecer relacionados con un vídeo de contenido sexual. Es lo de menos. Tal vez sea éste el motivo menos criticable frente a otros escándalos como el famoso caso Gürtel, los problemas con la Generalitat valenciana y su presidente, el empresario Roca, las artimañas que se atribuyen a la alcaldesa de Valencia, los trapicheos en El Ejido, las corruptelas que aparecen debajo de las piedras; la poca valentía de Rajoy para cortar por lo sano situaciones que en otro ámbito hubiesen sido objeto de cese inmediato, vgr. Ricardo Costa, pijo, mimoso y engreído que se creía secretario general del PP valenciano hasta que Mariano Rajoy tuvo que ordenar su baja en la militancia, a pesar de que Mª Dolores Cospedal, en reiteradas ocasiones, había anunciado su cese en el cargo. Hay un largo etcétera en estas situaciones que salpican a más comunidades, incluida la nuestra, aunque parece que aquí el Partido Popular, de momento, sabe nadar y guardar la ropa.
Rajoy se expresa bien, pero tiene frente a sí a una roca de granito llamada Esperanza Aguirre que, a su vez, está peleada con el alcalde de Madrid, el señor Ruiz, como a él le gusta que le llamen. Y es absolutamente vergonzosa la lucha encarnizada que han mantenido los tres por acaparar un área de poder económico como es la presidencia de Caja Madrid. Muy vergonzoso.
Por otra parte, el Gobierno cada día lo hace peor: ingresa un euro y gasta cinco. Sangra al contribuyente más débil con impuestos y más impuestos. Sus ministros aparecen en televisión con propuestas de consumo en vez de propiciar trabajo. No se regulan las agencias estatales de empleo y los que están en el paro rechazan un trabajo donde les ofrecen cobrar menos que el subsidio que perciben. ¿Están bien confeccionadas las listas de paro? ¿Hay tanta crisis como se dice? El sábado pasado fui a una pastelería muy famosa de Santa Cruz a comprar una modesta tarta de 12 euros para poner sobre ella 24 velitas para una de mis hijas, y en quince minutos que estuve esperando me entretuve en ir sumando las cantidades que recitaba en alto la cajera: al final, la cifra superó los 800 euros en ese corto espacio de tiempo.
Este Gobierno no nos gobierna. Nos putea. Hay gente que tiene mucho dinero y paga pocos impuestos o pasa de ellos. Hay gente que no tiene nada y recibe poca o escasa ayuda. El Gobierno gasta, no resuelve, y cuando uno busca una alternativa sólida se encuentra una Oposición resquebrajada, falta de ideas, mucho bla bla bla y poca credibilidad. Me dice un buen amigo que Aznar está esperando que le llamen para presidir la próxima campaña de las Generales. Capaz que "el abuelo" vuelve con las pilas cargadas y vence. En este país... nihil imposibili est.
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