CARMEN COELLO
El camino hacia la luz, al final del túnel de la crisis, se está haciendo más largo y pesado, si cabe, en nuestras islas. La crisis económica mundial está azotando a los habitantes de esta zona del país con mayor crudeza y además de las causas comunes al resto de los españoles, en este archipiélago se añaden la inoperancia y el pésimo "juego político" que practica la derecha canaria desde hace un cuarto de siglo. Si a ello le unimos los casos judiciales que obligan a dicho gobierno a pagar enormes cantidades de euros en indemnizaciones y el consiguiente "poda presupuestaria" en servicios esenciales como Educación y Sanidad, para acometer esas deudas –ya los millones son casi incalculables– el panorama es de lo más desalentador.
Día tras día surgen, cual setas en algo que llaman otoño y que al parecer existió alguna vez– los casos de corrupción, malversación y todos los "ión"–que nos podamos imaginar aunque nos parezca increíble; mientras los canarios y canarias asistimos a un deplorable espectáculo de recortes aquí y allá para poder salvarle la cara a los incompetentes. Es en estos momentos cuando se practica el "sálvese quien pueda" y nos encontramos al vicepresidente de esta comunidad apretándoles las tuercas a los cabildos hasta dejarlos sin aliento; da igual que sean de los suyos, lo importante es que "yo" sea el primero en saltar al agua antes del naufragio.
Conflictos tales como los del personal sanitario, del profesorado,... y recortes inexplicables en asuntos tan hirientes como las drogodependencias o la defensa de las mujeres víctimas de malos tratos, el fracaso escolar y tantos otros, producen un malestar continuo que se ha convertido en endémico. Su único remedio está en los presupuestos, pero los presupuestos están en Tindaya y todo lo demás. Desmoraliza.
Por otro lado nos encontramos con que el continuo, e inexplicable despilfarro, cabrea mucho a nuestra población, provocando desencanto político, igualando a todos, haciendo que los políticos vayan a caer al mismo saco, pese a que sabemos perfectamente que en estas tierras existen hombres y mujeres que sienten verdadera pasión por el servicio a sus conciudadanos, pasión por la política.
No sé hasta que punto le está siendo rentable a CC el pacto con los populares; su cabeza visible en las islas y sus compañeros de partido están levantando en armas a la población con recortes en Sanidad aunque luego argumenten supuestas deudas millonarias del Gobierno Central y esos derroches iluminados de las promociones turísticas están provocando la sorna de anteriores consejeros y el pataleo de los actuales gobernantes, imposible hacerlo peor. Pero no son sólo los populares; la señora que dirige la Educación en nuestras tierras se ha convertido y quiere mantener su puesto de la más odiada por el enorme colectivo al que le afectan sus decisiones; uniéndose a ellos padres y alumnos.
Canarias irremisiblemente tiene que caminar hacia una política de progreso y de justicia social, hacia una nueva economía y eso sólo lo puede conseguir con un giro a favor de políticas de izquierdas, de manera que se recaude en impuestos más a los que más tienen; se impulsen todas las cuestiones sociales y también un cambio en la economía que haga más rentable nuestro trabajo.
La nueva economía del siglo no puede ser la misma de siempre, tiene que ser un poco más seria y transparente, más de manos limpias, para devolver la ilusión a la población y permitirnos competir en las mismas condiciones que el resto de las comunidades y países, hacia una mayor y mejor globalización.
Evidente que la austeridad y la moderación en los gastos superfluos de las administraciones, son requisito previo, imprescindible, para que las soluciones puedan llegar algún día. Pero éstos son como los parieron, no van a cambiar; ¡en fin,... que la oportunidad se llama 2011!, pero yo tengo el gran temor de que los canarios llevemos grabado en los genes el tropezar mil veces en la misma piedra.