LORENZO OLARTE CULLEN (*)
Hace un par de semanas, cuando entraba en Internet y me disponía a abrir mi correo electrónico me tropecé con una noticia que, como no podía ser menos, me impactó negativamente. Yo diría que traumáticamente. De forma altamente llamativa, justamente a la izquierda del marco de la apertura del correo de Yahoo, bajo el destacado título de "Las diez peores playas del mundo" se relacionaba la decena de playas acreedoras a tan peyorativa conceptuación, con un breve resumen de las razones determinantes de tal deshonor. Y lo malo es que figuraban entre las estigmatizadas nada menos que tres canarias. Tres de entre diez. Buen porcentaje. Casi una tercera parte de las señaladas como diez peores playas del mundo, pues, son canarias: dos de ellas de Tenerife y la tercera en Gran Canaria, concretamente la famosa playa de San Agustín. ¡Buena publicidad, Dios Santo…!
Una vez más puede decirse con propiedad aquello de que "a perro flaco todo son pulgas". Especialmente en momentos tan delicados como los presentes con un descenso tan notable en la afluencia turística. Pero aquí, al parecer, nadie sin enterarse, competente y/o responsable, capaz de decir esta boca es mía, reaccionando adecuadamente ante lo que se traduciría en una verdadera catástrofe publicitaria de extenderse esta nueva modalidad de "gripe" turística hacia otras playas. Porque, –quiérase o no– la realidad es vivimos sobre todo merced a nuestro sol y nuestras playas, bendición de la Naturaleza que con el, ingrediente de los servicios, componen, desde el turismo, más del ochenta por ciento del PIB canario.
Y por supuesto: sin olvidar a los canarios que tenemos pleno derecho según la Constitución Española dispone en su artículo 45 "a disfrutar de un medio ambiente adecuado para el desarrollo de la persona, así como el deber de conservarlo". , correspondiendo a los poderes públicos "velar por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva".
"Mar, arena, sol… –se decía en Internet– son elementos ineludibles para pasar unas relajantes vacaciones ya sea con la familia, los amigos o la pareja. Y es que a la hora de buscar el sitio perfecto nada mejor que echar un vistazo a las fotos y comprobar si cuenta con una buena playa donde poder coger un buen bronceado. Sin embargo –añadía– hay que tener cuidado para no llevarse una decepción, pues a pesar de la enorme popularidad de la que gozan ciertos lugares es posible que una vez allí te encuentres con que el sitio no ofrece los servicios adecuados, que la limpieza brilla por su ausencia o simplemente que no hay nada que hacer", para expresar luego que "la web Zoover, que cuenta con un buen número de destinos debidamente valorados por la gente que los ha escogido como destino vacacional, ha elaborado una lista con los 10 destinos de playa que más vale evitar".
En primer lugar, muy destacado, figura en la relación Playa Paraíso, con la referencia "Tenerife, España". "Lamentablemente –se dice en Internet– abre la lista un destino nacional, el de la playa tinerfeña "Paraíso", situada en la parte Oeste de la isla. Su aspecto degradado y la inexistencia de cualquier atractivo natural juegan en su contra, a lo que hay que sumar la construcción de nuevos hoteles y apartamentos que afean, aún más si cabe, el paisaje". Y para colmo –me permito añadir yo– se llama nada menos que "Paraíso...". "Canarias el Paraíso", nuestro antiguo slogan.
Después de "Qawra", de Malta, se sitúa en tercera lugar a "San Agustín", "Gran Canaria, España", "Hemos de mirar de nuevo hacia Canarias" –señala Internet– , agregando que "esta vez nos encontramos con la playa de San Agustín, vista como fea e incómoda debido a que su superficie se compone de rocas volcánicas de forma esférica que dificultan llegar al agua. El barro que se genera en las zonas más arenosas y el lamentable estado de las duchas acaban de rematar la experiencia".
Tras estas dos playas canarias y la maltesa se menciona a El Quseir, Egipto, para a continuación volver a arremeter con Canarias. Esta vez con "Costa del Silencio, Tenerife, España": "Al sur de Tenerife –se dice– se encuentra otra decepción turística. Los desdichados que han vuelto de veranear en la Costa del Silencio han sido unánimes a la hora de calificarla como un lugar ruidoso y rematadamente aburrido, un lugar en el que encontrar una playa en la que pasar el día te costará una buena caminata". Por último están Borj Cedria, de Túnez; Sliema, de Malta; Anissaras, de Kreta, Grecia; y al final una playa de Turquía. La extrapolación del subdesarrollo a las playas.
Lo anterior, en cuanto a nuestras playas atañe, por supuesto, es lo peligroso aunque no lo triste. Lo triste es que si algún responsable político canario se ha dado una vuelta por cualquiera de nuestras playas no haya reparado en estos y otros defectos que, caracterizan a las citadas y a otras playas mas, que, por fortuna, han sido injustamente omitidas en la negra información de Internet.
Y que no me vengan ahora con cuentos: porque, al igual que en algunas ocasiones no hay peor sordo que el que no quiere oír, en otras muchas –mas de la cuenta– no existe peor ciego que el que, pudiendo, no es capaz de ver.
* Ex Presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias