FRANCISCO POMARES
La ministra Elena Salgado reiteró ayer –lo hizo en sus dos intervenciones principales en el Congreso– que el discurso de Rajoy en el debate sobre los presupuestos 2010 era "previsible". Y es cierto: la intervención del portavoz de la oposición parlamentaria fue tan previsible como contundente. Un Rajoy crecido ante la debilidad del Gobierno en esta crisis se despachó en la denuncia de las contradicciones económica de Zapatero y los errores cometidos en la elaboración de este último presupuesto. Rajoy criticó las cuentas públicas porque "disfrazan la realidad, maltratan la economía y perjudican a los españoles". Y Salgado le contestó que el Gobierno sigue las directrices del G-20, y que el PP utiliza la crisis para volver al poder. Todo muy previsible.
Mientras Rajoy retaba a Zapatero –que no se movió en todo el debate ni un milímetro de su asiento, como si lo de la crisis no fuera con él– los dos diputados de Coalición Canaria repasaban lo logrado a cambio de los dos votos más criticados del día. Dos votos a los que el propio Rajoy se refirió en el inicio de su intervención recordando la corresponsabilidad de los nacionalistas vascos y canarios en el Presupuesto 2010. "Cuesta trabajo entender esos apoyos", dijo.
Pero la verdad es que aquí abajo no cuesta tanto entenderlos: basta con leerse al detalle las últimas incorporaciones al pendrive-2010, más las que vendrán después en el mercadeo de despacho, en el que Oramas y el palmero Perestelo han demostrado una cierta habilidad. En total, cerca de 200 millones de euros arrancados en el último día de la negociación. Cien kilos por voto, para crear empleo, la principal preocupación de todos frente a la crisis, junto a la de contener un déficit público que el Gobierno asume ya que para el 2010 será del 50 por ciento: uno de cada tres euros que se va a gastar este año va a salir del incremento de la deuda. Un drama.
Pero la preocupación de Oramas y Perestelo no es el amontonamiento de este déficit insostenible, sino cuanto de ese déficit servirá para arreglar los destrozos que la crisis ha dejado –y sigue dejando– en el patio en las islas. El presupuesto incorpora ya 70 millones en planes de empleo locales. Y existe el compromiso de otros 70 para 2011, pero los compromisos de hoy pueden licuarse por la crisis y ser agua de borrajas mañana. Hay otros 40 millones –crearán empleo– en el plan de infraestructuras educativas, y 30 más que se incorporarán en el debate de las enmiendas, para construcción de infraestructuras turísticas. Y 23 millones del Poseican para agricultura, y el compromiso de aumentar hasta el 70 por ciento la subvención al transporte de mercancías. Y 15 millones para menores y una propina de 10 y 5 para lo de los trenes. No es mucho, en unos presupuestos que se declararon restrictivos para Canarias. Pero eso es lo que valen hoy dos votos.
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