LUIS LEÓN BARRETO
La TV regional dice que está incrementando sus audiencias, y hay que pensar que es así, sobre todo si TVE les obsequia con la transmisión de las competiciones europeas. Cierto que al comienzo de una nueva temporada hay que esperar mejores cosas que las que vimos en la temporada anterior, pues de ilusión también se vive. Cierto también que con su segundo canal la oferta de la autonómica se apuntala un poquitín, a veces es fantástico comprobar el modo en que se repiten documentales y programas de hace años a eso de las tres de la mañana. Mejoran un poco los informativos, que sin embargo mantienen su tendencia partidista olvidando que no todo el mundo votó la misma opción política a lo largo de las siete islas. Falta sensibilidad todavía para entender que estamos en un archipiélago desvertebrado, que ha de ser construido cada día desde sensibilidades distintas y saltando sobre ese mar que más que unirnos tiende a separarnos. El ejercicio requiere bastante esfuerzo, por cierto, porque las islas son territorios llenos de electricidad.
Cierto es que la TV regional ofrece buena cobertura en eventos especiales. Sobre todo nos pareció acertada la forma de cubrir el incendio de La Palma, seguido con seriedad por los equipos de Esteban Morales. Pero, a falta de mejores ideas, la TV regional opta por el modelo de una animación basada en la aculturación popular, en el jijijaja neobananero, en las galas de Benavente, en el elogio del neoanalfabetismo. ¿Dónde está el análisis de lo que somos? ¿Dónde es invitada a participar la gente de pensamiento? ¿Dónde los reportajes de fondo? ¿Dónde el periodismo de investigación sobre tantas sospechas de corruptelas? ¿Cuándo habrá un buen trato hacia los que ejercen la oposición política en el Parlamento de Canarias? ¿Cuándo se va a invitar a escritores o catedráticos de universidad sin que se pase la entrevista a la una y media de la madrugada? ¿Dónde aparecen los creadores, los artistas, la gente que genera pensamiento? ¿Es posible pensar que en la temporada que comienza aparezca algún programa más allá de la banalidad? La TV Canaria repite cada día su espíritu triunfalista: afirma que su audiencia se sigue incrementando, y tal vez sea así porque la degradación de las televisiones generalistas en nuestro país no tiene precedentes en Europa, tal es el nivel de TV-basura que nos contamina.
El partido Inter-Barcelona fue un ejemplo típico de la bisoñez de los comentaristas: gente joven que sigue el juego de manera entrecortada. Pues su trabajo se basa en transmitir gritos, aspavientos, una realización muy precipitada. Debe ser que estos locutores siguen pensando que están narrando partidos de fútbol por la radio. Pero la TV es otra cosa: requiere descripciones exactas, sosegadas, sin esperridos. Narrar transmisiones deportivas en TV es otra cosa completamente diferente a lo que nos ofrece la TV autonómica que padecemos. Hay que hacer las cosas con equilibrio y sensatez. Hay que pensar en la audiencia: que ni es fanática del CD Tenerife ni de la UD Las Palmas ni del Real Madrid ni del Barsa. Es, simplemente, gente que quiere disfrutar un partido de fútbol correctamente narrado. El deporte requiere cierta flema británica, dosis de calma y sensatez. Por eso muchos preferíamos ver la Liga de Campeones por TVE. De seguir las cosas como van, le quitaremos el sonido a la autonómica y nos colocaremos en la oreja el auricular de la radio.