FRANCISCO POMARES
TREN Y FUTURO: tal es el nombre de las jornadas financiadas por Siemens, Caf y Alstom (empresas que producen componentes ferroviarios) que ayer inauguró solemnemente José Miguel Pérez a la sombra de Román Rodríguez, artífice y muñidor del proyecto de meter el tren en Gran Canaria.
Las jornadas estarán bien, sin duda, pero en hablando de trenes –y hablar de trenes es hablar de muchísimo dinero– lo importante no fue lo de ayer mañana, sino lo de anteayer, la campechana declaración de José Blanco ministro de Fomento, prometiendo que "algo habrá para el tren". ¿Algo? ¿Y por qué Blanco no dice cuanto? Pues porque el cuanto, el como y el cuando lo va a largar Zapatero tras el Consejo de Ministros del 9 de octubre. Ése es el cartucho con más pólvora en la canana de la economía sostenible de ZP para Canarias: porque en estos tiempos de crisis y cuentas requeteajustadas, los cuartos de verdad listos para invertir que queden tras pagar la factura social, van a están en los 250.000 millones de euros del Plan Especial de Infraestructuras de Transporte. Un cuarto de billón de euros a gastar entre 2005 y 2020, de los que 120.000 meuros –más o menos– serán para los trenes.
Lo que de verdad cambió el miércoles, aunque nadie lo dijera en la inauguración de las jornadas, es que Canarias ha colocado por fin sus dos trenes, el de Gran Canaria y el de Tenerife (algo más de recorrido, algo más caro) dentro del Plan, dónde no estaban ni se los habría esperado, de no haber sido por la enmienda que Nueva Canarias coló en los Presupuestos Generales del Estado (de la mano del PSOE, por supuesto) y por los años de curro de Román Rodríguez y Ricardo Melchior.
Ahora, a esperar que venga Zapatero, celebre el Consejo y se comprometa a pagar los alrededor de 3.000 meuros (medio billón de pesetas de las de antes) que le van a costar los dos trenes al Estado. Probablemente el dinero irá cayendo al principio con cuentagotas –como los cinco kilitos que concretó Blanco en Las Palmas para un estudio que cuesta 22– y los otros cinco que firmó con Melchior en Tenerife. Pero al final, si las cosas salen como tienen que salir, caerá en las dos islas una gigantesca lluvia de pasta que hará parecer una minucia coyuntural los Planes E de Zapatero.
Los cabildos han logrado lo que el Gobierno canario ni se olió. Pero es que además toca: coja la calculadora y divida los euros que el Plan dedica a ferrocarriles entre el número de españoles, y luego multiplique lo que sale por dos millones de canarios. Verá que la cifra resultante es la mitad de lo que el Estado va a gastar per capita en España con la Alta Velocidad.
O sea, pasta gansa. Pero tampoco tanto.
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