A lo largo de estos años he llegado a la conclusión de que uno de los juegos más perversos... es la seducción. Entrada en madurez y por supuesto... en grasas, hay mujeres que sucumben a hombres maduros –esas amistades peligrosas– y se sumergen en una bañera llena de espuma.
La gran mayoría de esos amigos forman hogar con otras mujeres, siendo los eternos Peter Pan. A ellas, a estas alturas poco les importa el tema de que no sean "libres", da igual... no hay tiempo que perder... así no les planchan nada...
Descripción del eterno "machoman": maduros, habladores, de risa fácil, morenos de sol de playa o "rallos uva", caminantes sin camino y atentos.
No sé bien si por soledad o por aferrarse a esa última oportunidad de sentirse deseadas o admiradas, o lo que sea, no dándose cuenta de que la espuma se disipa con mayor facilidad, el vapor del agua caliente nos da tremendo desequilibrio y luego nos resfriamos, cayendo enfermas.
¡La hemos jodido, otra vez!
¡Mujer, que ganas!
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