JOAQUÍN CATALÁN
El tren del Sur, que operará, si todo va bien, en el año 2017, ha levantado una tremenda polvareda en la Isla, ya que el Cabildo ha aprobado el plan territorial previo a la redacción del proyecto, que contará con una financiación de cinco millones de euros que aporta el Ministerio de Fomento. La infraestructura costará 1.800 millones de euros, pero se traducirá en un tren que recorrerá 80 kilómetros en 42 minutos, desde la capital tinerfeña hasta Las Américas, con unos vagones que acogerán, según las estimaciones, a unas 30.000 personas diarias.
Los ecologistas, en este caso Ben Magec, apoyado por Alternativa por Tenerife, han recurrido el proyecto ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias al estimar que es costosísimo y que no responde a la demanda del transporte, amén de insistir en que el Cabildo no cuenta con competencias en materia ferroviaria, lo cual parece incierto. Los socialistas estiman, sin embargo, que se trata de un instrumento fundamental para reconstruir la movilidad en la Isla, respetando además el entorno y aportando numerosos beneficios sociales. La coalición que gobierna el Cabildo, formada por nacionalistas y populares, defiende el ferrocarril como la mejor herramienta para la movilidad en Tenerife y demuestra, con documentos oficiales, que la Corporación sí posee competencias en materia de trenes, ya que fueron transferidas por el Estado a la Comunidad Autónoma, vía Estatuto de Autonomía, y por ésta al Cabildo en 1990.
El transporte guiado se ha erigido en el más limpio de los existentes, es rápido y puede descongestionar las autopistas y carreteras de Tenerife. La combinación de locomotoras, tranvías y transporte público es la única solución al colapso y a la contaminación. El tranvía ya ha sido un ejemplo en Santa Cruz, y lo serán los trenes.