LUIS LEÓN BARRETO
Este país nuestro no se libra todavía de ciertas insensateces que parece van adheridas a nuestros genes. En muchos lugares de esa vieja y ancha Piel de Toro aún siguen aflorando conflictos con temas que en otros sitios ya están superados desde hace muchísimo tiempo. El nudismo ha sido un tema estrella este verano.
Tomar el sol sin ropa y disfrutar del mar sin límites forma parte del naturismo, una filosofía de vida que tiene bastantes adeptos en Centro y Norteuropa. En Canarias estos asuntos no parecen tan cruciales ni tan debatidos, puesto que prácticamente en todas las islas han sido habilitados espacios adecuados para la práctica, sin que nadie se haya rasgado las vestiduras. Incluso en la época de moral estricta, en los tiempos del obispo Pildain –abanderado de lo social pero fustigador de Pérez Galdós y de todo lo relacionado con lo que él consideraba buenas costumbres- hubo espacios de tolerancia en la isla. Desde entonces Maspalomas es una de las referencias en cuanto a playa nudista de calidad, y como tal es resaltada. No podía ser de otra manera en unas islas tan turísticas como las nuestras, donde desde temprana época las nórdicas exhibían sus bikinis a pesar de la celosa prohibición de monseñor Pildain Zapiain. Pues bien: como decíamos, este verano ha sido un verano de conflictos.
La alcaldesa de Malgrat de Mar, en Cataluña, ha tenido múltiples reclamaciones de ciudadanos que desean espacios para practicar el naturismo en su zona. Estos ciudadanos estiman que el nudismo es una opción perfectamente válida en una democracia, y por tanto es legítimo reclamar que existan zonas acotadas para esta práctica. Igual que en todos los países que nos rodean. No cabe duda que aquí no estamos por la obligación del burka ni tampoco por la obligación de que las mujeres se bañen completamente vestidas como sucede en buena parte de los países islámicos, que también son vecinos nuestros. Además, la señorita alcaldesa de este municipio catalán de Malgrat les recomienda a los partidarios del nudismo que sean discretos en su reivindicación, tal como lo fueron los homosexuales en su larga lucha hacia la normalización de este importante colectivo. Esta afirmación ha encendido todavía más los ánimos, y ha provocado la respuesta del colectivo. Pues los homosexuales señalan que antes y después de 1969, año de la revuelta de Stonewall, en todo el mundo hubo una importante movilización. Cataluña fue la iniciadora del movimiento de libertad homosexual durante el franquismo, el Movimiento Español de Liberación Homosexual actuó con una relativa discreción porque en aquella época franquista existía una Ley de Vagos y Maleantes que se le podía aplicar a los homosexuales, y de hecho se le aplicó más de una vez.
La represión contra los gays era sólo una arista más de la represión hacia todo aquel que reivindicase el uso y disfrute de derechos humanos tan básicos como la libertad de asociación, la libertad de reunión, la libertad de expresión y un largo etcétera. Los homosexuales casi han conseguido ya la aceptación por parte de la sociedad española, y nuestro país fue uno de los pioneros en aceptar la regulación de la unión de las parejas con esta característica. Ahora son los naturistas, partidarios de normalizar el uso y disfrute de su vida al aire libre sin que el resto de los ciudadanos se sienta ofendido. Parece una cosa del pasado, pero el conflicto todavía existe, está ahí. Prueba de que España todavía es diferente.