PABLO JOEL SANTANA BONILLA
Prestar atención a las medidas tomadas por responsables de la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias que aparecen cada semana en la prensa o en la propia página web de la Consejería significa vivir de sobresalto en sobresalto.
La última tiene que ver con las becas para realizar estudios universitarios. El curso 2008-09 ha terminado. El miércoles 29 de julio fue la entrega de las actas de la convocatoria de julio en la Universidad de La Laguna. Y a estas alturas 1.371 estudiantes universitarios, de los 3.194 que obtuvieron beca, no han cobrado todavía las becas concedidas por el Gobierno de Canarias. Es decir, el curso ha terminado y el 43% de los estudiantes becados por el Gobierno de Canarias han tenido que buscarse la vida durante el curso 2008-09 para costearse sus estudios.
No hay razón alguna que justifique que unas becas que son para costear los estudios durante un curso académico se reciban por parte de los beneficiarios después de que el curso haya terminado.
Pero ahí no acaba todo, portavoces de la Consejería de Educación han señalado que para el curso 2009-2010 los criterios académicos para acceder a las becas serán más exigentes. La intención es premiar a quienes más estudian cosa que no está mal. Sin embargo, según otras fuentes, no sólo se aumentará la exigencia académica al alumnado universitario que quiera acceder a una beca del Gobierno de Canarias sino que se flexibilizará el umbral de renta, es decir se elevará el tope máximo de renta para poder solicitar una beca.
¿Qué significa esto? Significa, simple y llanamente, que alumnos y alumnas con buenas notas pero también con más recursos económicos y socioculturales tendrán acceso a las becas para estudios universitarios.
La investigación acerca del rendimiento académico ha llegado a una conclusión asumida desde hace tiempo por la comunidad científica: a mayor nivel económico y sociocultural de la familia mayor rendimiento del alumnado. Los famosos estudios PISA lo han corroborado hasta ahora en cada edición (2000, 2003 y 2006) (ver, por ejemplo, PISA 2006. Informe español, pp. 51-64 http://www.institutodeevaluacion.mec.es/contenidos/internacional/pisainforme2006.pdf). Pero también en Canarias los datos recogidos por el Instituto Canario de Evaluación y Calidad Educativa (ICEC), en el contexto del Plan de Evaluación de Centros Docentes de Canarias, corroboran esa misma tendencia: el estatus socioeconómico y cultural de la familia del alumnado es el principal factor asociado al logro académico en Inglés, Lengua y Literatura Castellana, y Matemáticas. Esto ocurre tanto en el caso alumnado de 6º de Educación Primaria como en el caso del alumnado de 4º Educación Secundaria Obligatoria (ESO).
En conclusión, si la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias aumenta la exigencia académica requerida para acceder a las becas para estudios universitarios y, a la vez, eleva el umbral de renta máxima estará disminuyendo las posibilidades de acceder a la universidad de quienes menos recursos económicos y socioculturales tienen.
¿Será que los responsables de la Consejería de Educación (y del Gobierno de Canarias) han padecido un ataque de insensatez? No lo creo. Pueden darse otras interpretaciones, ambas plausibles y no excluyentes: se trata de medidas que provienen de una mentalidad elitista y clasista o nos encontramos, quizás, ante el más puro y dañino populismo. Aumentar la exigencia académica es sano, elevar el umbral mínimo de renta para acceder a las becas supondría primar la excelencia en contra de la equidad, esto es: favorecer a los que más tienen en perjuicio de los que menos tienen.