JAVIER CUERVO
Intenta uno no hacer demasiado caso a la gripe tipo A porque bastante se tiene con la pandemia laboral, que sí está afectando a personas conocidas, cuando vuelve la Organización Mundial de la Salud y advierte de la "falsa sensación de seguridad ante la gripe". Tomaremos nota para contrastarlo con el final de la campaña y ver si el miedo previene el contagio o sólo contagia miedo y como afecta eso a la salud y a la OMS.
Son inseparables los dos jockeys del apocalipsis, el económico y el pandémico: corren al servicio de alguien en la misma carrera y se están haciendo apuestas. Por la parte pandémica habrá ayudas insuficientes a los países más necesitados y un estupendo balance farmacéutico para octubre.
En la otra grupa, el negocio de los empleadores este año no es la prosperidad sino la Crisis y el beneficio no sale de las ventas crecientes, como antes, sino de los salarios menguantes de ahora. Ya se paga por trabajar cuando se hacen prácticas y masters, la cosa es que se generalice.
En el negocio de las previsiones hay brotes verdes y brotes epidémicos y unos y otros duran poco. No sabes a qué carta quedarte, sí a la del director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Khan, tan apocalypse now que hace semanas se puso Kurtz y habló del "horror, el horror" o con la de Zapatero cuando avanza que los datos positivos no tardarán mucho en volver porque el presidente del gobierno español produce tanto optimismo que tiene problemas para venderlo y se le acumulan los stocks en contenedores patrióticos.
La chorrada del patriotismo como sinónimo de optimismo –y la de sus antónimos– sigue en funcionamiento, dirigida a Mariano Rajoy, que en lo laboral no acaba de hablar claro sobre las reformas que cree aliviarían el paro y en lo pandémico demuestra que no tiene la menor noción de las vías de contagio cuando se le ve junto al presidente valenciano Francisco Camps, tan pegado que empieza a correr peligro venéreo.
Lo dicho, son inseparables.