GERMÁN J. DELGADO PÉREZ (*)
El pasado domingo, día 26 de junio de 2009 el diario La Opinión de Tenerife publicaba en titulares de portada y en páginas 2 y 3 completas una noticia bajo el titular de "La masonería en Tenerife cumple 114 años de luces y sombras", seguido de tres subtítulos, en las páginas 2 y 3 respectivamente "Añaza ha sido la más relevante de las logias masónicas de Canarias. Sus orígenes se remontan a 1895, año de su fundación. En sus 114 años de historia, su presencia como la del resto de la masonería en general, ha sido discontinua. Sus fundadores acometieron la construcción del que está considerado más bello templo masónico de España, edificio cuyo proyecto de restauración ha estado muy politizado y ha sido cuestionado por un historiador de prestigio como Manuel de Paz"; "Una fuente de saber sin límites"; y "Manuel de Paz Catedrático de Historia y experto en masonería. «No creo que la restauración del edificio esté en buenas manos»".
Ambas secciones concebidas como una unidad informativa tienen por objeto intervenir directamente en una decisión que fue adoptada en el ejercicio de sus competencias por la corporación municipal: mi designación como redactor del proyecto de restauración y supervisor de las obras de recuperación del Templo Masónico, edificio de propiedad municipal. El Sr. Manuel de Paz ha pretendido suplantar el cometido de la corporación y opina en un asunto en el que no es competente, como es el juicio acerca de la capacidad profesional de un arquitecto –arquitecto municipal– en el ejercicio de unas competencias que vienen reguladas legalmente por el estatuto colegial. En realidad su objetivo es convertirse él mismo en promotor del encargo profesional a otro arquitecto con el que tiene relaciones de interés desde hace años. De hecho, en la página web de la Logia Masónica Nuevo Mundo se puede encontrar detallada información periodística de la campaña que, orquestada por un determinado grupo, se propone intervenir directamente desde hace años en el destino de este edificio municipal.
En lo que respecta a la información cabe aclarar lo siguiente:
1. No es exacto que el pasado sábado "Un grupo de masones de esta logia –en referencia a Añaza 33– fue a visitar el Templo Masónico de Santa Cruz para ver de primera mano cómo están quedando las obras".
Lo cierto es que la visita del pasado sábado 25 de julio, solicitada con anterioridad por diversos representantes de la Masonería Universal, reunió a una nutrida representación de las logias Canarias, integradas en la GLE –Gran Logia de España– dependiente de la Gran Logia de Inglaterra. También asistieron personas no vinculadas a la masonería.
En diversos documentos generados por dicha visita se registró a la mayor parte de los asistentes, y entre los diversos comentarios formados, cabe citar, entre otros: "Me emociona y conmueve constatar in viso la preocupación, el amor y el respeto por las tradiciones y el recuerdo de los que nos legaron este Templo que seguramente logrará refulgir y mantener el pasado como presente". En este y otros textos, quedó reflejado el espíritu de la visita, que constituyó un inequívoco respaldo a las iniciativas desarrolladas hasta el momento por el Ayuntamiento.
Según la información unos particulares realizaron una visita para "ver cómo están quedando las obras". La responsabilidad y la competencia sobre los trabajos que se ejecutan recaen directamente en el Arquitecto director, en ningún caso en particulares ni en personas ajenas a la dirección de obras.
Lo cierto es que desde el inicio de los trabajos de documentación y restauración, y posteriormente, desde el comienzo de las obras, esta dirección técnica ha colaborado con cuantos sectores profesionales, sociales y particulares han manifestado si interés en conocer el edificio y su estado. Nunca ha habido restricción alguna, excepto las derivadas de la observancia de las medidas de seguridad, cuyo cumplimiento es competencia de los técnicos directores de las obras de los responsables de seguridad que, en este caso, también recae en mi persona.
En ningún caso me expresé en los términos a mí atribuidos "... que soy un funcionario y cumplo instrucciones". Los funcionarios municipales no estamos obligados a aceptar instrucciones de nadie en el plano técnico. Cado uno actúa desde sus conocimientos y competencias profesionales "conforme a su leal saber y entender". En el caso de los arquitectos, está claro que no recibimos instrucciones de índole profesional, precisamente porque nuestra responsabilidad en el aspecto técnico es plena y no se comparte con las competencias de índole política (esto debería ser conocido cuanto menos por un profesional de los medios informativos). Cuando los arquitectos municipales intervenimos, lo hacemos con toda la responsabilidad y autonomía que nuestra especialización técnica y nuestras competencias profesionales exigen, por algo estamos definidos desde un punto de vista administrativo como: "funcionarios de administración especial".
El profesor Manuel de Paz Sánchez, carece de rigor y competencias profesionales, falta a la verdad y difama.
(Continuará)
* Arquitecto autor del proyecto de restauración del Templo Masónico