ELFIDIO ALONSO
Todas las variantes recogidas en Canarias del romance de La serrana de la Vera nos hacen pensar en que derivan de un tronco común, con mezcla de elementos antiguos y otros de reciente factura. Las pinceladas que algunos han tomado como autóctonas o propias de las Islas (las que se refieren a la lucha entre el pastor y la serrana) ya las contenía el prototipo más antiguo, como lo demuestra Lope de Vega en su citada obra teatral. Así lo reconoce Pérez Vidal, a pesar de aventurar que el pasaje pudo muy bien derivar de la práctica ininterrumpida que, en Canarias, ha condicionado esta modalidad de lucha deportiva. Así lo explica nuestro admirado investigador: "La conservación del episodio de la lucha en las versiones canarias, en contraste con su total desaparición en las peninsulares, se debe seguramente a dos circunstancias especiales. De una parte, el doble aislamiento (...) ha mantenido al romance isleño en forma arcaica y actitud conservadora. De otra parte, la tradicional lucha canaria ha sido desde la época de la conquista el deporte favorito del pueblo isleño, el número fuerte de todas las fiestas, el motivo de apasionadas apuestas y enconados desafíos entre grupos y pueblos". (El Romancero en la isla de La Palma, pág. 126). Por tanto, en la versión de Lope de Vega (Jornada 3ª de la comedia), vemos cómo el pastor y la serrana "luchan a brazo partido", hasta que aquél acaba por rendirse "a su fuerza extraña". Es cierto que en las variantes canarias el simple enfrentamiento entre pastor y serrana cuenta con un mayor número de detalles relacionados con la lucha canaria (desafío, agarrar, desvío, zancadilla), como también ha observado Pérez Vidal, que considera como natural que la lucha "agreste y sensual" de las serranillas acabase siendo asimilada "a un elemento de una popularidad regional mucho mayor", tras la llegada del romance a Canarias.Veamos algunas de las versiones recogidas en nuestras islas a través de la discografía, con interesantes aspectos musicales, como ocurre en El folclore de Fuerteventura (CCPC, CD-198, 1992). A ritmo de polca majorera, el romance lo canta Julián Cabrera en una versión que Manuel Glez. Ortega no duda en calificar de "teatralizada". La serrana es considerada como "una gran mujerzuela". No hay referencia al lugar en que transcurre la acción, aunque sí se alude a la lucha entre los protagonistas: "me desafía a luchar, / las tres cáidas me pega". El pastor toca la vihuela para dormir a la serrana e intentar la fuga de la cueva. La versión incluye algunas alusiones gastronómicas, con la serrana reservándose las mejores viandas. Las migajas son para el pastor. Tras la fuga de la cueva, el pastor escucha cómo la serrana le grita que se le ha quedado una prenda, en esta ocasión un cuchillo para marcar las ovejas. Él responde: "Si no tengo cuchillo / las marco con una piedra". La música se adapta a la tonada más clásica de polca majorera, con acompañamiento de violín, guitarras y timple. Otras variantes recogidas se caracterizan por llevar un responder o pie de romance en el encabezado. Así ocurre con la que grabó el grupo folclórico de la Escuela de Magisterio de La Laguna (Toques antiguos y festivos de Canarias, vol. 2, 1993, CCPC CD-220), que se inicia con el siguiente pareado que se repite cada dos versos: "Guárdame bien la manada, / que me lleva la serrana". La versión fue localizada en Las Tricias (La Palma). Y lleva acompañamiento de tambor, chácaras y pito, casi siempre en contrapunto. Los versos aluden a taramela (Talavera), está presente el desafío a luchar, así como la descripción de los conejos y perdices que lleva la serrana atados a la cintura. Como en la variante anterior, ella se reserva la pulpa y "pa mí los huesos deja". El final también es común a numerosas versiones canarias: "al subir un barranquillo, / al bajar una ladera, / (...) vuelve, vuelve pastorcillo / que se te quedó una prenda. / Esa prenda aunque sea de oro / Dios te haga bien con ella". El grupo Echentive, en su trabajo Música y tradición de la isla de La Palma (KPD-10.904 Saga, 1993), grabó una versión del romance que Pérez Vidal había localizado en Garafía y que dio a conocer en 1951 (RDTP, VII). También figura en la colección de La Flor de la Marañuela.
El encabezado se utiliza como pie de romance: "Cuando yo era pastorcillo, / y guardaba mis ovejas". Lo cantaba la vieja Vidalina, fallecida en 1949, según consta en la documentación que acompaña al disco. La música lleva toques de tambor y flauta para recrear la melodía de La meda, que canta Evaristo Rodríguez Díaz. El pasaje de la luchada es uno de los más extensos y curiosos: "Me desafía a luchar, / yo me fi a luchar con ella, / me larga la zancarilla, / le largo la zancajuela, / ni ella me tumbaba a mí, / ni yo tumbarla pudiera. / Y en medio de la lucha / la serrana me venciera".