LEÓN BARRETO
La recuperación de la economía no va a ser fácil en España, según los analistas. Pagaremos los excesos de la burbuja inmobiliaria en mayor medida que los países vecinos, pero en Marbella son un éxito inusitado los saleros con oro comestible. A 50 euros por cada uno, una joyería se está poniendo de oro ya que ahora lo que se lleva en la costa es tomarse un gazpacho con unas miajitas del noble metal. Los que han tenido la idea dicen que no dan abasto, que se los piden de toda España y llueven los pedidos. Cocineros de alto nivel como Ferrán Adriá y Juan Mari Arzak utilizan oro como aderezo de sus platos, lo quieren para dar cobertura y proporcionar brillo a las fuentes de alimentos. Ahora nos salen con que la ingesta de oro elimina toxinas y retarda el envejecimiento de la piel. ¿De veras que sí? Por otro lado, los jóvenes salen de las universidades con un título en el bolsillo pero con escasas posibilidades de encontrar un trabajo digno. Y los que terminaron sus carreras hace pocos años y cometieron la temeridad de echarse encima una hipoteca lo tendrán muy mal. Cuando la recesión aprieta en toda Europa, los jóvenes son víctimas predilectas de los desajustes y en ningún lugar esto es tan cierto como en nuestro país, donde un porcentaje importante de menores de 25 años está fuera del mercado de trabajo. Lo ha refrendado la edición europea del semanario estadounidense Time, que consagra a los jóvenes europeos una portada titulada Generation Disappointment, y un reportaje bastante crítico titulado La esperanza rota de una generación de jóvenes españoles. La crisis, la incertidumbre laboral y la angustia social, al no encontrar su propio espacio, acosan a una gran mayoría de jóvenes de Europa. Para el economista francés Philippe Askenazy "la crisis social es más pronunciada en países como España o Francia porque los ciudadanos creen que los políticos deberían crear más empleo, pero en tiempo de crisis ocurre justo lo contrario, y el paro crece rápidamente." De este modo, los mileuristas son ahora mismo una utopía casi inalcanzable. Pocos son los que llegan a ganar tal cantidad, y la mayoría está condenada al paro, a la precariedad, a vivir en el domicilio de unos padres acosados también por la incertidumbre. A lo que íbamos: el oro ha sido usado desde la antigüedad como símbolo de poder, éxito y lujo. Los que han ideado el salero de oro explican que se trata de oro molturado de 23 quilates, es decir, casi puro. Con iniciativas como ésta esperamos que Marbella resurja de sus cenizas, que vuelva a estar de moda. Desde que pusieron en marcha la idea, hace un mes, muchos turistas británicos, holandeses, rusos y alemanes se están llevando como souvenir estos saleros para regalar o usar en sus comidas como y bebidas. Dicen los entendidos que en el antiguo Egipto y en la India se pensaba que comer oro proporcionaba suerte y éxito. Y tanto en la Unión Europea como en EEUU está autorizado el uso del oro como colorante, sin sabor ni olor, y que va bien para adornar los platos. ¿Crisis del consumo? ¿Cerrazón de los bancos a conceder hipotecas? Como se ve, en este mundo caben todos los contrastes. Sabíamos que los humanos somos omnívoros, que comemos de todo, pero no sabíamos que también nos iban los metales. A lo mejor todo consiste en que el esnobismo no tiene límites.