LEÓN BARRETO
A veces las películas terminan bien. Tras muchas dificultades, José María Millares Sall, ese superviviente nato, logró su premio Canarias de Literatura casi con 90 años. Hace ahora 60 años José María ganaba 110 pesetas a la semana como empleado interino de Trasmediterránea. Cada 18 de julio, con motivo de conmemorar la infausta guerra civil, el dictador daba la paga extra. Justo aquel verano lo hicieron fijo, le dieron por primera vez su paga extra y corrió a la imprenta para pagarse su edición de Liverpool, pese a su brevedad uno de los libros más importantes de la literatura escrita en las islas. José María, con su mujer Pino Betancor, ha sido uno de los creadores más serios de la literatura canaria del siglo XX. Los Millares, ya se sabe, son una saga imprescindible en la historia de la cultura en estas islas. El problema de José Mª consistió en haber sido un adelantado a su tiempo, un poeta que no entró en el surco de la poesía social de aquellos años sino que escribió un libro extraño, demoledor. Por favor, abridme paso, que quiero ser el primero en / saludar con mi sangre vuestras sonrisas de azufre, / vuestras mujeres de estopa. Por favor, abridme paso. / Oh, Liverpool, Liverpool. / Amigos, sobre este puerto extranjero están ya mis pies / que se hunden conmovidos sobre duras baldosas, / como tiernos tallos contra el fango. Un libro visionario, una pesadilla lúcida, surreal y expresionista, existencial. Como dijo Jorge Rodríguez Padrón, fue un libro imprescindible para la historia de la poesía española, pues pone el dedo en el ritmo y en la imagen simbolista. Por los muelles sucios de Liverpool van prostitutas, borrachos, gente desengañada en aquellos años de hambre y postguerra. Justo aquel verano de hace 60 años brotó aquel poemario breve, intenso y mal comprendido, que hoy es un clásico. Enhorabuena, José María: fuiste un canario de ida y vuelta, de Las Palmas a Madrid, de Madrid a Las Palmas, una y otra vez, siempre navegante en busca de una Ítaca que sólo estaba dentro de tu pecho. Enhorabuena: estás cada día más lúcido escribiendo directamente en el ordenador. Enhorabuena: llevabas 20 años de candidato y al fin se hizo justicia. Enhorabuena también por esa fecundidad tuya, pues a pesar de tu cáncer de colon sigues regalándonos libros ejemplares, cada día enchufado desde temprano al ordenador y a los correos. Enhorabuena porque con tu lucidez, con tu humildad y con tu continuo afán de perfeccionamiento eres un ejemplo para los escritores de aquí y del mundo. Enhorabuena porque ahora te reclaman las editoriales, ahora te publican aquí y allá, todavía has llegado a tiempo de recoger en vida los parabienes antes de las ceremonias necrofílicas de la tribu. Enhorabuena porque los jóvenes madrileños de Calambur con la reedición de Liverpool te pusieron de nuevo en circulación, y un jurado al fin se apercibió de tus méritos. Enhorabuena porque los poetas de las islas se acercan a tu casa, eres un maestro con discípulos atentos. Enhorabuena, porque –como siempre dijiste– el dinero apenas vale para otra cosa que para seguir leyendo y para seguir publicando. Quién pudiera llegar a cumplir tus años siendo fiel a tus principios de independencia, de altruismo, de entrega sin condiciones a la literatura.