
Antes de que nuestros hijos adquieran el dominio de la comunicación verbal emiten balbuceos, risas y llantos. La mayoría de ocasiones estos sonidos son imposibles de identificar por los padres y las peticiones o protestas de los bebes se pierden por el camino.
Los adultos tendemos a cambiar nuestro tono de voz cuando nos dirigimos a un bebé, modificamos los gestos e incluso la manera de pronunciar. De esta manera, pretendemos que los niños capten mejor lo expresado y al mismo tiempo les ayudamos a desarrollar el lenguaje.
Al principio el lenguaje de los bebes surge por imitación, es decir, los niños tienden a imitar los sonidos y gestos que realizan sus padres. En ocasiones, muchos niños no comprenden bien lo escuchado y por lo tanto lo imitan de manera errónea. Existen diversos ejercicios que nos ayudan a enseñar a nuestros a utilizar el lenguaje:
1. Ejercitar los órganos que se usan para hablar y pronunciar: hacer morritos (de frente, a derecha, a izquierda); mandar besos; soplar con pajitas en agua…
2. Enseñarle a usar palabra cortas: "Ven", "vamos", "toma"…
3. Usar frases cortas y sencilla asociándolas a acciones concretas: "mamá come pan", "bebé toma baño", …
4. Enseñarle canciones o cuentos cortos, para ayudarles a potenciar la memoria.
5. No se debe estimular la gesticulación, es preferible que pide verbalmente lo que deseen.
6. Realizar actividades que mejoren su psicomotricidad (equilibrio, orientación en el espacio): montar en bicicleta, pintar, dibujar, …
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