
El origen de la fiambrera es tan remoto como inmemorable. Antiguamente, jornaleros y viajantes se llevaban la comida a sus lugares de trabajo, como no, en una fiambrera. A mediados de los 70 llevarse la comida al trabajo era algo inusual. La jornada laboral de entonces permitía, por lo general, irse a comer a casa. Tomarse el aperitivo, comer en casa y hacer la siesta, eran los ´tics´ que han representado a España durante varios años. Lo de llevarse la comida en una fiambrera se asociaba a irse de excursión y de viaje o a pasar un día en la playa, o en el campo. Y la reina de la comida ´móvil´ era la exquisita tortilla de patatas.
Hoy, hemos cambiado. Vivimos lejos del trabajo y hacemos horarios variopintos. Aunque, ¿Hemos cambiado tanto? La verdad es que no, porque afrontamos esta nueva situación tortilla en mano. No la llevamos en una fiambrera. Ahora transportamos nuestro manjar en un ´tupper´ (derivado de la marca tupperware). Además, hemos incorporado este ´fast food´ casero a nuestra vida diaria. No hay tiempo para ir a comer a casa, por lo tanto, nos hemos dejado seducir otra vez por la delicatesen de la comida en ´tupper´. Una innovación a todo este tradicional ritual: el microondas. Ahora la fiambrera se puede calentar, y encima en 5 minutos.
La crisis ha aliñado nuestros mediodías. Comemos en compañía con nuestros colegas del trabajo, en la oficina, en un parque o en un lugar habituado de la empresa, pero cada cual trae su menú, no están los tiempos para ir al restaurante…
Sana y económica es nuestra nueva moda gastronómica. Y ya se sabe, si es bueno y barato es dos veces bueno y si encima lo compartimos en buena compañía es mejor.
Quien le iba a decir a la vieja amiga fiambrera que hoy seria nuestro as en la manga para combatir la crisis.
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA OPINIÓN | LOCALIZACIÓN | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR |
|
|
||||||||