ÚLTIMA HORA
Derrota del Iberostar Tenerife (65-71)

El Suroeste busca acabar con el paro en las urnas

Los vecinos de Añaza y La Gallega, entre los barrios con más desempleo de Europa, votan convencidos de que es necesario un cambio político

26.05.2015 | 15:15
Distintos jóvenes ejercen su voto en el colegio Secundino Delgado de Añaza.

El distrito Suroeste de la capital tinerfeña es uno de los puntos de Europa con más paro. Con esta récord a sus espaldas, los vecinos acudieron ayer a las urnas dejando ver su voluntad, en muchos casos, de impulsar un cambio político en las instituciones locales. Los integrantes de las distintas mesas reconocían que los votantes mostraban mayor interés que otras veces y se quejaban de los problemas que causó la reducción de colegios electorales.

Añaza tiene una de las mayores tasas de paro de Europa. La mitad de sus vecinos no tiene trabajo. En La Gallega y el resto de la zona Suroeste de Santa Cruz de Tenerife la situación tampoco es muy diferente. Por eso no es de extrañar que el desempleo fuera ayer la principal preocupación con la que sus vecinos acudieron a las urnas. Muchos de ellos se mostraron convencidos de que para acabar con esta lacra que empuja a la pobreza a miles de familias era necesario "apostar por el cambio". En una jornada marcada por la normalidad, no faltaron las anécdotas. También hubo algún problema, sobre todo en Añaza, con la eliminación y reagrupación de colegios electorales, que hizo que mucha gente se fuera sin votar de donde siempre le había tocado hacerlo. Para colmo, al no haber copias de los censos expuestos, porque la Ley de Protección de Datos lo prohíbe, mucha gente se veía perdida sin saber a qué colegio electoral debía ir en función de su calle y el número de su casa.

62 euros por estar en la mesa. Cada uno de los componentes de las mesas electorales recibió ayer 62 euros para dietas. Rebeca Pérez es maestra y ayer le tocó presidir la del IES El Sobradillo junto a Fernando Mendoza, empleado del Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (Cecoes) 1-1-2 del Gobierno de Canarias, y Lidia Rodríguez, que es dependienta. Para los tres era la primera vez que formaban parte de una mesa electoral y a ninguno de ellos le entusiasmaba la tarea. "Me parece que esto le venía mejor a la gente que está en el paro porque hubieran cobrado un dinero que les habría ayudado y tienen más tiempo para hacer estas cosas", comentaba Rebeca Pérez.

Para ellos, la jornada comenzó pasadas las siete de la mañana y una vez cerrados los colegios, a las ocho de la noche, se extendió casi dos horas más hasta que terminaron el recuento y las actas. "Yo mañana tengo que ir a trabajar y encima es un día muy importante porque haremos algo que llevamos meses preparando. Y eso, después de un día como hoy en el que no paramos y que antes de irme a mi casa tengo que ir al juzgado a dejar los votos ", se quejó. Le llegó una carta avisándole de que sería presidenta de mesa hace dos semanas. Fernando Mendoza, en cambio, se enteró pocos días antes. "Este era el único fin de semana libre que tenía este mes. Cuando nos dieron los 62 euros en efectivo, los tres pensamos en lo bien que le hubieran venido a alguien que no tiene trabajo", recalcó.

Tarjeta de crédito por DNI. En el IES El Sobradillo fueron varios los votantes que se confundieron al manotear en la cartera el DNI para ejercer su voto y en lugar del documento de identidad, mostraron a los miembros de las mesas tarjetas de crédito. Una mujer, incluso, pretendía votar con la tarjeta de cliente de Decathlon hasta que se dio cuenta del despiste y compartió unas risas con los miembros de la mesa electoral.

Una primera vez estudiada. No fueron pocos los jóvenes del distrito Suroeste que se estrenaron en las urnas en estas elecciones. Uno de ellos fue Crysthian Barbosa, de 21 años. "Lo tenía muy claro", reconoció al salir del colegio electoral. Para decidir su voto leyó los programas de cuatro partidos políticos. "La política siempre me ha llamado la atención. Quería votar y lo que hice fue buscar la propuesta más sensata", subrayó.

Las peceras se quedan pequeñas. En el IES El Sobradillo, algunos votantes se quejaban de falta de privacidad al encontrarse con que la zona que tradicionalmente está cerrada por una cortina para elegir las listas estaba vacía. Un representante de la administración central explicó que al haber más candidaturas que en pasados comicios no había suficiente lugar para colocar todas las listas. Por eso, la única opción que tuvieron fue colocar las papeletas sobre distintas mesas en las aulas y los pasillos del centro educativo.

Confusiones sin el censo. Tanto en La Gallega como en Añaza, la mañana fue la franja horaria de mayor afluencia de votantes. En el colegio Secundino Delgado llegaron a formarse largas colas en momentos puntuales. Aunque los integrantes de sus cuatro mesas electorales, en las que había más de 1.500 vecinos censados, lamentaban que mucha gente que había acudido al centro se encontraba con que ya no votaba ahí. La novedad los dejaba confundidos porque tampoco podían informarse de dónde podían hacerlo porque no había copias del censo, como otras veces, debido a las normas de respeto a la privacidad que impone la Ley de Protección de Datos. El cambio se debía a que en estas elecciones se abrieron menos mesas electorales en el Archipiélago. El reparto de votantes se hacía por calles y también de acuerdo con los números pares o impares de las viviendas. No obstante, en el colegio Secundino Delgado se encontraron con casos en los que en una misma familia, empadronada en el mismo domicilio, algunos miembros seguían votando en el centro y otros no estaban en las listas, presumiblemente porque estaban censados en otros colegios electorales de Añaza. "Ha venido mucha gente mayor que al ver que no podía votar, porque les tocaba otra mesa de otro lugar, se ha vuelto a su casa al no tener cómo desplazarse. También había personas sin coche que no podían salir a peregrinar a ver dónde votaban ahora cuando toda la vida lo habían hecho aquí", explicaba David Bethencourt, miembro de una mesa electoral del colegio Secundino Delgado.

El más veterano, 95 años. El presidente de la mesa 4 del Instituto María Rosa Alonso (antiguo IES Añaza), Alejandro Rendueles, se emocionó ayer al recibir a un matrimonio ilusionado por votar y preocupado por el paro y los problemas económicos a los que se enfrentan los jóvenes. Él tenía 95 años y su esposa, 85. Fueron, con diferencia, los votantes más veteranos de la jornada y también unos de los más conversadores. "Si hubiera sido por ellos se quedaban aquí toda la mañana charlando", confesaba Rendueles al hacer balance de una jornada en la que escasearon las anécdotas y todo transcurrió con normalidad aunque con una pizca más de efervescencia que en otros comicios. "Es la segunda vez consecutiva que me toca ser presidente de mesa y esta vez noto más interés. Se ve que hay ganas de participar y me parece muy bien porque para criticar primero hay que votar", señaló.

Ejemplo para los niños. Muchos padres se acercaron ayer a las urnas acompañados de sus hijos con la intención de que los pequeños experimentaran en primera persona la cita más importante que tienen los ciudadanos en un sistema democrático. María José García y Jesús Antonio Pérez fueron a votar con su hijo Óscar. "Es la segunda vez que viene con nosotros y le encanta", reconocía su madre al asegurar que tanto ella como su marido tenían "muy claro" el sentido de su voto. "Hemos votado al mismo partido que votamos otras veces porque apoyamos a los candidatos que hay ahora. Esperamos que hagan algo para reducir el paro. Aunque nosotros tenemos trabajo es algo que nos preocupa muchísimo. Si no hay trabajo, no podremos salir de esta crisis", detalló Jesús Antonio Pérez.

Certificados sin sello. Algunos ciudadanos tuvieron que pedir permiso ayer en sus trabajos para poder ir a votar en su horario laboral. En el Colegio Secundino Delgado, de Añaza, lamentaron que la Junta Electoral no les diera un sello para certificar los justificantes que les pedían los vecinos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine