13 de enero de 2017
13.01.2017
París

Francia investiga a Renault por las emisiones de sus vehículos

La fiscalía determinará si la compañía habría incumplido la legislación medioambiental vigente

13.01.2017 | 18:10

Las emisiones contaminantes de los vehículos diesel vuelven a estar en la picota con la investigación judicial anunciada hoy en Francia por un presunto fraude de Renault, 16 meses después de que estallara el escándalo de Volkswagen, y un día después de las acusaciones contra Fiat Chrysler en Estados Unidos.

La Fiscalía de París indicó que ha encargado a tres jueces instructores que realicen pesquisas sobre si Renault engaña sobre las cualidades de sus motores en términos de contaminación, y en particular en los controles a que son sometidos los coches para su homologación.

Una portavoz de la Fiscalía explicó a Efe que esta instrucción, diferente de la que tiene abierta desde febrero de 2016 para el grupo Volkswagen -la marca alemana reconoció el fraude-, por ahora no señala a un presunto responsable.

Los investigadores deberán determinar si Renault manipuló los instrumentos de emisión de gases de sus vehículos en las pruebas de laboratorio para que reflejaran niveles inferiores a los que se producen en la conducción real.

Todo eso con el agravante de que el fraude, de confirmarse, tiene como consecuencia un daño para la salud de las personas por el efecto de los óxidos de nitrógeno (NOx) generados en la combustión del diesel.

Las sospechas sobre Renault tienen su origen en la comisión técnica independiente creada por la ministra francesa de Ecología, Ségolène Royal, en septiembre de 2015, apenas unos días después de que hubiera saltado el escándalo de Volkswagen, al revelar la agencia de protección del medio ambiente de Estados Unidos que había descubierto unos dispositivos fraudulentos en sus vehículos.

La "comisión Royal" trabajó durante meses sobre un centenar de modelos de marcas comercializadas en Francia y concluyó que no había podido detectar sistemas de fraude de ese tipo, pero que tampoco podía excluir su existencia.

Los técnicos subrayaron que en el caso de algunos coches -y en particular de la marca Renault- el diferencial de emisiones constatada entre las pruebas de homologación y el funcionamiento en condiciones reales era inexplicablemente discordante.


Registros en varias sedes del fabricante francés

Así ocurría con las versiones diesel del Captur y del Espace, con un volumen de óxidos de nitrógeno (NOx) varias veces superior cuando se hacía un recorrido estándar con respecto a las cifras oficiales de la homologación.

Eso llevó a los servicios antifraude a organizar registros en varias sedes del fabricante francés, que cuando salieron a la luz en enero de 2016 provocaron un hundimiento de sus acciones de más del 20 % en un mes, y pasaron por debajo del listón de los 70 euros.

Hoy, el nuevo giro judicial propició un importante flujo de órdenes de venta y durante buena parte del día los títulos de Renault cayeron cerca del 3,5 % (el mínimo del día fue de 81,10 euros) para acabar con un retroceso del 3,17 % (con 83,52 puntos), mientras que el principal índice de la Bolsa de París se revalorizó un 1,20 %.

Renault ha negado desde el principio recurrir a dispositivos de fraude y, en esa misma línea, hoy reiteró su posición de que "respeta la legislación francesa y europea" y de que todos sus coches han sido homologados conforme a la normativa en vigor.

Sobre la disparidad de los datos revelada por la "comisión Royal", el constructor francés recordó que ya presentó en marzo de 2016 "un plan completo de reducción de emisiones" de NOx en los motores diesel en condiciones reales de conducción que "se consideró transparente, satisfactorio y creíble".

Lo cierto es que esta investigación judicial en Francia sobre Renault lanzada de forma casi simultánea a las acusaciones de la agencia medioambiental de Estados Unidos (EPA) contra Fiat Chrysler por un caso similar, supone un mazazo suplementario para la tecnología diesel, cuya supresión aparece cada vez más como el principal objetivo de la lucha contra la contaminación atmosférica.

En esa línea, el Ayuntamiento de París se ha fijado como meta prohibir completamente la circulación de vehículos diesel en 2020.

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