El déficit del sistema de pensiones llega en Canarias a los 240 millones de euros

Las Islas, que históricamente han figurado entre las autonomías que recaudan más de lo que gastan, pasan a formar parte del grupo de regiones en desequilibrio

05.06.2016 | 02:00

El paulatino descenso del paro no consigue aliviar, al menos de momento, el agujero que sufren las arcas de la Seguridad Social. Tampoco Canarias, históricamente entre las comunidades autónomas con superávit, escapa ya del déficit que amenaza comprometer el sostenimiento del sistema de pensiones. Un déficit, la diferencia entre lo que aportan los trabajadores y las empresas a la hucha común y lo que el Estado gasta en pensiones, que llega en las Islas a 240 millones de euros.

Es precisamente el mantenimiento del sistema uno de los asuntos que están copando y coparán hasta las elecciones del próximo día 26 los discursos de los representantes políticos. No en vano, la mayoría de los expertos coincide en que el futuro de las pensiones, de no aplicarse reformas, no será halagüeño. Y el Archipiélago, que a pesar de estar entre las regiones más castigadas por el desempleo resistía entre las comunidades autónomas con superávit, ya no es una de las excepciones.

Las cotizaciones sociales, esto es, ese porcentaje de los salarios que mensualmente percibe la Seguridad Social para, entre otras cosas, sufragar el coste de las pensiones, sumaron el año pasado en las Islas cerca de 2.832 millones de euros. Por el otro lado, el Estado desembolsó prácticamente 3.071,5 millones para abonar las pagas de los pensionistas canarios, de modo que el déficit es de alrededor de 240 millones de euros. En otras palabras: las cotizaciones sociales tan solo cubren un 92% del gasto en pensiones en la autonomía. Esos cerca de 3.100 millones permitieron que casi 292.000 personas cobraran en 2015 en el Archipiélago sus pensiones contributivas. Un grupo cuya mayor parte la integran los jubilados, unos 161.500.

Provincias

Si el análisis se hace por provincias, se dejan ver sensibles diferencias. Los trabajadores y empresas de la demarcación de Las Palmas contribuyeron al sostenimiento del sistema con poco más de 1.535 millones de euros. Mientras, los de la provincia de Santa Cruz de Tenerife aportaron 1.296,5 millones. En cuanto al capítulo del gasto, la Seguridad Social tuvo que desembolsar unos 1.653,2 millones de euros para pagar a los pensionistas de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura y casi 1.418,3 millones más para costear las pensiones en Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro. Estas diferencias entre los ingresos y gastos del sistema en cada una de las dos demarcaciones de las Islas no tienen correspondencia, sin embargo, con los respectivos déficits, que son prácticamente iguales en ambas provincias: poco más de 118 millones en la de Las Palmas y cerca de 122 en la de Santa Cruz de Tenerife.

Con todo, el caso de Canarias no es tan singular por el déficit (en que ha caído la mayoría de las regiones del país desde años antes que el Archipiélago) como por el hecho de que venía siendo una de las excepciones de la tónica general. De hecho, en 2012 trascendía que únicamente tres comunidades autónomas (Madrid, Baleares y Canarias) resistían en el cada vez más selecto grupo de los territorios con superávit, los llamados "contribuyentes netos" al sistema de pensiones, una información que terminó por llenar el vaso de la preocupación por el notable deterioro de la caja común. Y en realidad, las Islas resistirían en ese grupo tanto en 2013 como en 2014. En 2013, los ingresos de las arcas públicas vía cotizaciones sociales llegaron en el Archipiélago a 3.262,5 millones de euros. Mientras, el gasto en pensiones ascendió a 3.096 millones, con lo que hubo un superávit de unos 166,5 millones de euros. Ya al año siguiente, en 2014, las aportaciones de los trabajadores canarios al sostenimiento del sistema se incrementaron levemente, hasta algo menos de 3.324 millones, y disminuyó el montante del desembolso en pensiones, hasta 2.933,4 millones de euros, así que el superávit fue entonces de aproximadamente 391 millones, superior, por tanto, al de 2013.

Hay que puntualizar, eso sí, que estas cifras son las relativas, exclusivamente, a los ingresos por cotizaciones sociales y a los gastos en pensiones contributivas, los dos factores fundamentales de la salud del sistema. Si se consideran todos los ingresos (tasas, transferencias...) y todos los gastos (gastos financieros, inversiones...) de la Seguridad Social en la región, ese déficit de 240 millones alcanzaría la friolera de 759 millones. Además, el superávit de 2014 se convertiría en un déficit de 134 millones y el de 2013, en -20 millones de euros.

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