Fernando López Arvelo: "Debería haber una ley que obligue a la remodelación de los hoteles obsoletos"

"Hay establecimientos que han de demolerse, no es solo cuestión de una capa de pintura" afirma el presidente de Grupo Fedola

16.04.2016 | 02:50

Fernando López Arvelo tiene 77 años y es presidente de Grupo Fedola, una compañía que engloba 22 marcas comerciales, entre ellas, varios hoteles de cinco y cuatro estrellas en Costa Adeje y Puerto de la Cruz. Acaba de recibir el Premio Empresa Familiar Canaria 2016, en su primera edición, y el Premio Francisco Oramas Tolosa al Emprendedor, casi como colofón a una trayectoria que empezó hace 60 años "vendiendo higos chumbos" a lomos de un burro. De aquel joven inquieto, natural de Tacoronte "muy humilde y sin estudios", pero con ímpetu, inteligencia y muchas ideas, surgió esta compañía que pronto traspasará a sus cuatro hijos y que heredarán el Costa Adeje Gran Hotel, de cinco estrellas; el Hotel Isabel y Fañabé Costa Sur, ambos de cuatro estrellas; los apartamentos Noelia Playa y un nuevo establecimiento: Victoria Suite Hotel, un cinco estrellas gran lujo sostenible y ecológico. Pero además, el holding lo componen empresas de logística, material de oficinas, deportes náuticos, prefabricados, nuevas tecnologías, una constructora y una correduría de seguros, entre otras.

El Grupo Fedola ha recibido el galardón Premio Empresa Familiar Canaria en su primera edición. ¿Qué significa para usted este reconocimiento?

Significa mucho porque es la primera vez que somos distinguidos en toda Canarias como una empresa familiar, que es lo que realmente somos. Es la culminación a toda una trayectoria de muchos años de trabajo, desde la nada, subiendo peldaño a peldaño hasta llegar a la actualidad. Empecé sin dinero y sin estudios porque vengo de una familia muy pobre, de pequeños agricultores, pero tenía claro lo que quería hacer: me gustaba mucho comerciar. Comprar a dos y vender a tres y me enganché a esta dinámica que comencé con penurias en 1952. Algo habremos hecho y estaremos haciendo bien. No solo yo, sino todo nuestro equipo directivo y el conjunto de la plantilla, que son más de 900 personas.
Su hermano Domingo también formó parte de la empresa. ¿Por qué de la separación?

Domingo y yo estuvimos 50 años juntos, desde 1954. Yo me dedicaba a vender verduras y frutas mientras él trabajaba en las roturaciones de fincas, pero al terminar de trabajar por las tardes me echaba una mano con lo que yo cargaba y vendía en Tacoronte y Valle de Guerra. Como cada vez vendía más productos, le aconsejé que dejara su trabajo porque yo ganaba más del doble que él y entre los dos podíamos ganar más. Estuvimos juntos hasta 1998, cuando decidimos separarnos. Fue un bendito acuerdo en el que repartimos las empresas sin mirar mucho cuáles se quedaba él y cuáles yo, ni si las de él valían más que las mías o al revés. En realidad todo fue muy sencillo: lo echamos a suertes lanzando una moneda al aire para ver quién escogía primero y el reparto lo hicimos en media hora en una ferretería que tenemos en Tacoronte. Luego acordamos que las deudas las dividíamos a la mitad. Entre nosotros nunca hubo problemas ni los hay ahora, de hecho entre Fedola y el grupo que dirige mi hermano, Dofela, mantenemos relaciones comerciales que han potenciado mis hijos y los de él. La decisión la adoptamos porque mis hijos y los de él se habían hecho mayores y tenían novios y novias por lo que un día entrarían a formar parte de la empresa y no queríamos que futuras decisiones, por una u otra familia, pudieran molestar o representar alguna disputa entre nosotros. Habíamos tenido mucha suerte hasta la fecha, porque nuestras mujeres siempre nos han apoyado y ayudado en todo y no sabíamos qué nos podía pasar con cuatro hijos que tengo yo y dos que tiene mi hermano a los que se sumaban sus parejas. Creo que como éste no hay muchos casos en las empresas. Nosotros no repartimos dinero, sino responsabilidad personal y familiar. Y creo que uno de los grandes negocios que hicimos fue también hacer la separación así, sin traumas, y a los empleados tampoco les afectó porque todos continuaron en sus puestos.

Durante la entrega de premios dejó caer que "más pronto que tarde" cederá el testigo del grupo Fedola a sus hijos.
Esto es así. Tengo 77 años y pronto cumpliré 78. Mis tres hijas y mi hijo han entrado en la empresa y ahora hago mucho menos de lo que hacía antes. Veo a mis hijos muy capacitados y muy bien posicionados en la compañía liderando todo un equipo de profesionales con economistas, ingenieros o arquitectos. Y también veo el grupo funcionando muy bien, por lo que esa decisión la tomaré pronto aunque siga aquí. No me marcharé del todo. Quiero arrimarles más carga a mis hijos, porque sé que pueden asumirla. También hay una razón que me anima a tomar esta decisión y es que en 2016 las donaciones y sucesiones están casi exentas, solo se tributa un 1% y quién sabe si el año que viene se mantiene así. ¿Por qué no aprovechar y dar ese paso para que los hijos sigan con el tinglado?

Canarias ha cerrado cada ejercicio de los últimos cuatro o cinco años con cifras récord de turistas. ¿Cuántos turistas más pueden soportar las Islas?

Tenemos mucho terreno cogido para el turismo, pero la mitad de ese terreno está deteriorado. Los Cristianos está viejo, como el Puerto de la Cruz, Maspalomas o Puerto del Carmen en Lanzarote. Tenemos demasiados hoteles obsoletos, pese a que hay programas y subvenciones para reformar la planta hotelera, pero nadie lo hace más que dar una capa de pintura. Debería haber una ley que obligara a todos los propietarios con establecimientos obsoletos a que los remodelaran. Hay muchos hoteles que deben demolerse y construir encima, sin consumir más territorio. Hay que trabajar más por la calidad de los alojamientos si queremos que sigan viniendo turistas. Pido valentía al Gobierno de Canarias en este sentido para tener más calidad hotelera y más turistas sin consumir territorio. Lo que ocurre este año con los viajes del Imserso, no se puede permitir porque repercute en nuestra imagen cuando a estas personas se las mete en pocilgas, como han denunciado. No pido turismo de lujo, pero sí de calidad en cada una de las categorías que haya.

¿Qué opina de las quejas sobre las condiciones de trabajo de las camareras de piso?

No sé lo que pasa en las casas ajenas, pero en la nuestra no pasa. Hemos incrementado en un 10% la plantilla de nuestros hoteles en los últimos tres años para reforzar todas las áreas, de servicios, restaurantes, pisos y mantenimiento. Además, nosotros contratamos a una empresa externa para que elabore encuestas y que nuestros trabajadores expresen su nivel de satisfacción con la empresa. El 87% de todo el personal está muy contento con sus condiciones.

Se ha hablado de establecer ratios por categoría.

Es muy difícil establecer una ratio porque hay temporadas que hay alta ocupación y otras que no. Nosotros estamos felices con nuestros baremos y habrán empresarios que los cumplan y otros que no.

Usted es un hombre hecho así mismo. Pero hoy se busca talento, excelencia y emprendimiento en los jóvenes. ¿Qué consejo les daría en el contexto actual?

Vivimos una situación bastante complicada para cualquier joven que quiera emprender un negocio. Y yo mismo con la edad que tengo, quizás no sabría qué hacer sin dinero. Hoy hace falta tener capital, pedir créditos para invertir y ver si esas inversiones dan rentabilidad. Cuando yo empecé lo hice sin dinero y sin estudios, sin embargo en aquella época llegaba a acuerdos con productores de verduras y frutas a los que no les pagaba en el momento de coger la mercancía, sino al día siguiente una vez que la había vendido y cobraba. Habían personas que no lo aceptaron, pero otras sí; me hice popular porque compraba sin dinero pero después siempre pagaba. Me gané la credibilidad de todo el mundo y eso es muy importante en cualquier ámbito, pero en los negocios más. Los jóvenes tienen que prepararse porque el mundo hoy es muy distinto a esa época. No hay muchas oportunidades para un chico sin estudios y sin dinero para emprender un negocio. Luego tiene que tener mucha voluntad y ser muy duro para que cuando las cosas se pongan difíciles no derrotarse aunque se ponga una montaña por delante. Hay que trabajar mucho y ser muy responsable, porque las noticias malas vuelan y las buenas tardan más en conocerse. No obstante hay algo fundamental: hay que hacer siempre lo que a uno le guste de verdad.

Los inicios de Fedola en el sector turístico se remontan a 1981 pero el grupo no se dejó seducir solo por el turismo y mantuvo y ha expandido la sociedad a otros negocios. ¿Mejor que los huevos estén en distintas cestas, verdad?

El grupo tenía en Canarias el negocio de la papa, la importación de semillas para plantar. Esto me costó muchos años de viajes a muchos países para importar a las Islas. Tuve bastante éxito con este negocio aunque en aquella época le robé mucho tiempo a mi familia, a mi mujer cuando teníamos hijos pequeños. Ella ha sido y es un pilar fundamental en este grupo. Luego compramos una fábrica de pavimentos, una ferretería y fincas, hasta que en 1981 compramos los apartamentos Noelia en Puerto de la Cruz. Más tarde construimos el resto de hoteles en el sur y con la entrada de mis hijos en la empresa en 1998, expandieron el negocio hasta completar lo que es hoy.

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