El seguro del coche va camino de una subida por los cambios legales

El nuevo baremo que elevará a partir del mes de enero las indemnizaciones por daños personales repercutirá en las primas que se pagan a las compañías

27.12.2015 | 02:00

La guerra de precios que en estos años de crisis libraron las compañías de seguros en el ramo del automóvil ha terminado, así que el recibo medio ya ha empezado a subir y lo hará de forma más clara en 2016. El aumento de la siniestralidad, asociado a la mejora de la economía, y la entrada en vigor a partir del 1 de enero de un nuevo baremo para indemnizar a las víctimas de accidentes elevarán los costes de las compañías y socavarán su rentabilidad. En el sector asegurador, erosionado también en sus ingresos financieros por los bajos tipos de interés y obligado a requerimientos de solvencia más exigentes por la regulación internacional, se da por hecho que esos mayores costes tendrán repercusión en el consumidor.

Los indicadores que manejan firmas de internet especializadas en la comparación de seguros (kelisto.es y Rastreator.com) sugieren que el cambio de tendencia en el seguro de automóvil ya se ha producido. Hasta 2014, la caída del volumen de negocio por la crisis y la aparición de nuevos actores con ofertas agresivas condujeron a las aseguradoras a una intensa pugna comercial para retener o ganar cuota de mercado. Este año las cosas han cambiado.

Según un cálculo de kelisto.es, hasta octubre la prima media anual del seguro a terceros y terceros ampliado (aquella póliza que por lo general cubre también robo, incendio y roturas de lunas) se encareció el 5,3%, desde 353 euros que costaba en enero a 371,5 en octubre.
¿Qué ocurrirá en 2016? Se espera una subida más pronunciada, aunque fuentes del sector precisaron que su alcance no será homogéneo, que presumiblemente variará según el perfil de los conductores y su historial de accidentalidad y según la política comercial de cada compañía. El aumento del número de siniestros es el primero entre varios factores que meten tensión a los precios.

Fuentes próximas a la patronal nacional Unespa explicaron que el incremento de la actividad económica se nota ya en las cifras de siniestralidad. "Por cada litro que aumenta el consumo medio de carburante en España se producen 30.000 siniestros más", explicó un portavoz a propósito de los efectos del contexto económico en el sector. La mejora de la economía eleva la contratación de pólizas, pero también la intensidad del tráfico y con ello la siniestralidad. El abaratamiento de los carburantes y el envejecimiento del parque móvil, acentuado durante la crisis en España, inciden también en el repunte de accidentes. Como indica la Dirección General de Tráfico (DGT), la mitad de los vehículos que circulan por España tienen más de diez años de antigüedad.

El descenso de los siniestros durante la crisis amortiguó el impacto de la guerra de precios en la cuenta de resultados de las aseguradoras, pero la situación ha cambiado. Los índices que miden la eficiencia y la rentabilidad del negocio asegurador empeoran y algunas de las grandes compañías ya han cambiado de política, con incrementos de las primas más o menos selectivos e intensos, ante la expectativa además de un alza de costes desde 2016 con la vigencia del nuevo baremo de valoración de daños personales causados en accidentes de circulación. A partir del próximo día 1 de enero, las indemnizaciones a las víctimas y a sus familias serán superiores como norma general.

Las reglas aprobadas este año por el Parlamento y que comenzaron a gestarse en 2011 sustituyen al baremo que ha estado vigente desde 1995, una herramienta que permitió aligerar la litigiosidad, evitando a los damnificados pleitos que de otro modo se pueden alargar años y dando certidumbre sobre los costes al sector asegurador. Pero con el tiempo el baremo quedó desfasado tanto en lo que atañe al cómputo de las compensaciones económicas por muerte y lesiones, como a las personas que deben ser indemnizadas. El nuevo recoge nuevas situaciones familiares y da relevancia no sólo al vínculo de sangre sino a la relación efectiva y de convivencia al valorar qué personas deben ser compensadas por los fallecimientos en accidente.

El baremo eleva significativamente las indemnizaciones a los grandes lesionados. Se considera el lucro cesante (lo que la persona deja de ganar por culpa de sus lesiones) y se tiene en cuenta no sólo el gasto médico actual, sino el que el accidentado pueda soportar en el futuro. La norma, fruto de un consenso del que participó el sector asegurador y las asociaciones de víctimas de accidentes, asume una reivindicación singular de las compañías: la incorporación de nuevos controles para combatir la simulación de lesiones cervicales leves (latigazo cervical), un fraude frecuente. "El año pasado, las compañías detectamos 240.000 intentos de fraude en el seguro de automóvil; los que no son detectados acaban repercutiendo en el recibo de todos", comentó un directivo.

Los consumidores expuestos en Canarias a este cambio de tendencia en el seguro del automóvil pueden ser los titulares de los más de 1,1 millones de vehículos que están asegurados, según datos de Unespa referidos a 2014. Ocho de cada diez hogares canarios tienen algún coche asegurado, precisa el informe, que apunta que el gasto en seguro de transporte representa el 3,7% de la economía doméstica.

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