La patronal estima inviable preservar a Canarias y Baleares del proceso privatizador de AENA

Canarias conforma un bocado apetecible por los altos beneficios que ofrecen sus aeródromos

15.06.2014 | 01:15

Gran Canaria, Lanzarote y Tenerife Sur están entre los ocho únicos aeropuertos españoles que presentan beneficios. Son por tanto uno de los principales atractivos con los que AENA se presentará para colocar entre los inversores privados el 49% de sus acciones. El sector turístico y, en general, empresarial de las Islas manifestó ayer su inquietud ante la decisión tomada el viernes por el Consejo de Ministros. A falta de conocer el detalle de la operación, todos los consultados abogaron por la necesidad de que haya presencia canaria en los procesos que determinen la estrategia del transporte aéreo.

Para empezar, y como mal menor, se da por bueno que el Estado mantenga en sus manos el control del ente, al retener el 51% de los títulos del ente. Ahora bien, dentro del mar de dudas ya hay quién se pregunta qué escenario se crearía en el momento en que se apruebe una ampliación de capital capaz de diluir el valor de las acciones que en un primer momento continuarán bajo la órbita pública. Primera duda a resolver, pero no la única.

El Estado prevé poner en manos de un núcleo estable de accionistas el 21% de las acciones de AENA por el procedimiento del concurso. ¿Quiénes formarán ese grupo? ¿Con qué intención irrumpirán en el ente? Segundo gran interrogante que se plantean varios de los consultados.
El Gobierno central busca hacer caja con la privatización. Llegó incluso a manejar la posibilidad de traspasar al sector privado un 60%, lo que le habría reportado 10.000 millones de euros, cálculo netamente optimista teniendo en cuenta que la empresa se valora en 15.973 millones. Eso sí, con el lastre de una deuda que llega hasta los 12.615 millones de euros.

Meter en cintura
La entrada de socios privados obligará, en mayor o menor medida, a una gestión que se va a llevar por delante aeródromos que crecieron al calor del dispendio previo a la crisis económica, caso, por ejemplo, de los de Castellón, inoperante, o Ciudad Real, a poco más de 200 kilómetros de Barajas. ¿Pero qué ocurrirá con aeropuertos deficitarios aunque absolutamente necesarios como los de las islas menores de Canarias? Tercera gran duda que debe despejar la letra pequeña del acuerdo del Gobierno.

Solo ocho aeropuertos no presentaban números rojos en 2012, último ejercicio hecho público por AENA hasta la fecha, que en breve sacará a la luz las cuentas del pasado año. Gran Canaria presentó un superávit de 28 millones de euros, el de Tenerife Sur llegó hasta los 27 millones, y el de Lanzarote, a 5,9. Pensar que todos los aeropuertos españoles que no lograron evitar los números rojos –38– corren peligro, no parece lógico.
Para el presidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), Agustín Manrique de Lara, no resulta viable "desgajar" de la privatización de AENA a Baleares o Canarias, pero sí "negociar la presencia de representantes del sector turístico en el Consejo de Administración de AENA".

A juicio del representante empresarial, "lo normal es que sean hoteleros, que no solo están más afectados", sino que son "los que más tienen que aportar desde el punto de vista privado". Si bien, según ese esquema faltaría también quien velara por los ciudadanos canarios y su capacidad para trasladarse entre islas o a otros puntos. En este extremo, Manrique de Lara consideró que los aeródromos de las islas menores están a salvo porque "gozan de obligaciones de servicio público".

Mientras, el presidente de la patronal turística de Santa Cruz de Tenerife, Jorge Marichal, señaló que en ocasiones "no todo es rentabilidad" y confesó que no le gusta la privatización de "una empresa solvente y que da dinero en Canarias".

Por su parte, su homólogo en la provincia de Las Palmas, Fernando Fraile, también abundó en el carácter positivo que habría tenido adoptar para los aeropuertos un sistema parecido al de Puertos del Estado, "donde sí hay participación de ámbito local en la toma de decisiones". El presidente de la patronal turística de Las Palmas consideró "una mala noticia que no se haya contado con Canarias" y señaló que la privatización puede convertirse "en un problema".

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