Repsol tendrá una doble barrera de control en los pozos para frenar fugas

La perforación se cierra automáticamente si se descontrola el sondeo

12.06.2014 | 00:22

Medio Ambiente insta a Repsol a establecer más de 40 medidas preventivas y correctoras tanto de carácter medioambiental como para mitigar posibles fugas de crudo de los pozos que se perforen en el subsuelo marino para los sondeos. Entre estas últimas, se fija una doble barrera de control que permita el cierre automático del pozo en caso de derrame y la inmediata contratación de un equipo especializado en control de pozos petroleros para realizar una actuación de emergencia que frene la erupción. Las medidas diseñadas por la petrolera, contenidas en la declaración de impacto ambiental, se dirigen a minimizar las consecuencias de un derrame en un escenario que tanto Repsol como los técnicos del Ministerio de Medio Ambiente ven muy improbable.

Como medida preventiva la empresa promotora de los sondeos garantiza que el material del que estará hecho el pozo y las tuberías de perforación aguanta presiones máximas, se inspeccionará por una tercera parte y será testado regularmente. La ejecución del sondeo contará con una doble barrera con controles que, en caso de riesgo, permitirá el cierre automático del pozo. En la declaración de impacto ambiental también se recoge la elaboración de un plan de restitución económica y ambiental y una garantía financiera, que no está cuantificada en el informe.

En el caso de que el derrame sea inevitable Repsol se compromete a reducir el tiempo de respuesta con la elaboración de un plan de control de pozos, la activación de un plan interior marítimo que debe aprobar la Dirección General de Marina Mercante y la contratación de un equipo especializado para fijar un control de emergencia en la zona del derrame y perforar un pozo de alivio.

Las medidas impuestas para mitigar las afecciones en el mar y en la fauna de la zona alcanza la treintena. Entre ellas figura el control por parte de un equipo de observadores de la búsqueda de cetáceos en la zona y técnicos de acústica pasiva para los ruidos que pueda generar la actividad petrolífera.

Lo que sí deja la petrolera en el aire es el impacto que una contaminación marina puede dejar en el sector pesquero. Repsol debe contar con un plan de recuperación de la fauna ligada al medio marino afectada y, en el caso de que los pescadores no puedan faenar, deberá evaluar su repercusión y acordar compensaciones para el sector.

Para el control de la actividad sísmica de la zona se establecerán monitores en las cercanías del punto de cada operación de perforación. En el caso de que se superasen los umbrales permitidos la compañía deberá cesar las prospecciones hasta que se normalice la situación.
Por otro lado, el Tribunal Supremo continuará la próxima semana con el estudio de los recursos planteados en contra de las prospecciones petrolíferas en aguas del Archipiélago. No se ha concretado si será la próxima semana cuando se dará a conocer el fallo judicial. La voluminosa documentación de los siete recursos y la complejidad de los mismos ha sido el argumento utilizado por el Supremo para prolongar la deliberaciones.

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