Fernando Suárez de Góngora
Director de Emirates para España y Portugal  

´Todas las aerolíneas se encuentran hoy con más asientos que pasajeros´

"Las ´low cost´ han estimulado la demanda y han conseguido popularizar el concepto del viaje. Eso es muy beneficioso"

30.08.2013 | 02:00
Fernando Suárez de Góngora esta semana en su lugar de vacaciones.
Fernando Suárez de Góngora esta semana en su lugar de vacaciones.

Fernando Suárez de Góngora es director de Emirates para España y Portugal. Nació en Madrid, tiene 47 años y lleva 25 en el sector de las líneas aéreas. Antes ocupó el mismo puesto en British Airways, donde también fue responsable para China y Filipinas y para Rumanía, y en la que permaneció durante veintidós años. Trabajó asimismo como director comercial para España de Carlson Wagonlit Travel, empresa especializada en la organización de viajes de negocios.

–¿Cuáles son los planes de Emirates en España?

–Nuestra aspiración general es convertirnos en la compañía de referencia para los viajes desde España hacia Asia, el Pacífico y Oriente Medio. Hay competencia, pero hay un hueco lo suficientemente grande como para llenarlo con una propuesta de calidad. Queremos que cuando la gente se plantee viajar a Asia la referencia Emirates sea casi intuitiva, inmediata.

–¿Descarta Emirates operar en España fuera de Madrid y Barcelona?

–No se descarta nada y menos en este mundo tan espectacularmente dinámico y cambiante, pero es verdad que no entra en los planes a corto plazo. En dos o tres años nuestra prioridad es consolidar los dos puntos de vuelo actuales, Madrid y Barcelona. No descartamos, en seis o siete años, un tercer o incluso un cuarto punto, siguiendo el ejemplo de otros países europeos, como Italia, Alemania o el Reino Unido. Son espejos en los que nos miramos. Vamos dando pasos; los primeros los hemos dado muy deprisa. Nuestra expansión en España ha sido espectacular, pero ahora pasamos a una fase de consolidación y maduración de las inversiones, por lo que sería lógico que se ralentizara algo el crecimiento.

–Emirates ha conseguido en veinte años un crecimiento medio de tráfico de pasajeros del 25% ¿Cómo se consigue eso?

–Uno de los factores que más destacaría es una capacidad de planificación a largo plazo impresionante. Emirates se marcó una hoja de ruta muy ambiciosa hace veinte años, con inversiones a muy largo plazo, haciendo una lectura del mercado valiente, pero fundada, y optimizando al máximo sus puntos fuertes. Nuestro mayor valor es el enclave geográfico. Dubái es una encrucijada, el sitio exacto donde, si trazas un círculo con un compás, estás a seis horas de dos tercios de la población mundial. Claro que para que se produjera ese milagro era necesario también confeccionar una oferta de mucha calidad, muy vanguardista y muy avanzada en cuanto a sus planteamientos tecnológicos, estratégicos y de calidad de servicio. Todo ello se ha cimentado en unos valores muy tradicionales, fiables y universales, como la multiculturalidad y la diversidad.

–¿Cómo está el mercado de las aerolíneas?

–Enfrentándose a unos retos inmensos. Siempre fue un sector muy sensible a los vaivenes económicos. Incluso cuando las cosas van bien el sector anda estirando el cuello para dar la talla. Está sobredimensionado en todo el mundo: hay más asientos que pasajeros de manera crónica. El grado de competencia que nos hemos infligido es muy sano para el cliente, pero deja poco margen. Viajar está ahora al alcance de todos. El panorama es complicado, el sector tiene costes descontrolados e ingresos limitados por el exceso de oferta.

–¿Cómo afecta la evolución del precio de los combustibles a las compañías aéreas?

–Mucho, de manera clave y radical. Es nuestro elemento de coste mayor. Hace unos años, antes de estos descontroles crónicos del precio del crudo, el coste medio del combustible podía suponer el 25% o el 30%. Ahora ronda el 40. Y cuando el 40% de tus costes son esclavos de un concepto tan descontrolado, tienes que hacer un esfuerzo muy grande en otros campos para ser competitivo y, finalmente, acaba afectando a los precios. De ahí el suplemento de combustible. Uno de los grandes mitos que circulan por el sector es que las líneas aéreas del Golfo tienen ventaja en este punto. Nada más injusto ni más alejado de la realidad: tenemos una cuenta de combustible auditada, absolutamente comparable a cualquier línea aérea occidental. Pagamos cada gota al mismo precio que los demás y el crudo tiene el mismo impacto en nuestros costes que en las demás líneas aéreas.

–¿Cómo ve la situación económica de España?

–Quiero ser optimista. Con retos a medio y largo plazo. No creo que el final del túnel esté cerca, ni siquiera para Europa. En el caso de España el dato más inquietante es el desempleo. No sé cuánto va a durar y no creo que nadie se atreva a aventurarlo. Pero la gente sigue viviendo y sigue planteándose el futuro con optimismo y con alegría. Desde ese punto de vista, el carácter español es uno de los mejores para afrontar anímicamente esta situación.

–¿Descarta a España como hub para los enlaces entre Dubái y Latinoamérica?

–A priori no descartamos nada. Lo que Emirates mira, como cualquier compañía orientada al beneficio, es la oferta y la demanda, y Sudamérica está muy bien servida desde España.

–¿Cómo afecta a Emirates el boom de las compañías low cost?

–Todos los modelos de negocio son respetables. Nos posicionamos en otro segmento, el de full service: somos una compañía de aviones grandes. El low cost ha estimulado la demanda, ha conseguido popularizar y masificar el concepto del viaje, y eso ha sido muy beneficioso para toda la industria de las líneas aéreas. La competencia nos estimula mucho a todos.

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