La CEOE alerta de que la economía sumergida altera la situación financiera

Los fondos no declarados pueden deformar los datos macro, paralizar la capacidad recaudatoria y dificultad la fiscalidad

15.08.2013 | 02:00

CEOE-Tenerife alerta de que la economía sumergida ofrece una imagen distorsionada de la verdadera situación económica de un país. Los fondos no declarados pueden deformar los principales datos macroeconómicos, penalizar la capacidad recaudatoria, dificultar la consolidación fiscal y hacer más compleja la toma de decisiones de política económica. A su vez, produce problemas de desigualdad entre ciudadanos y entre las empresas.
La economía sumergida no es un problema nuevo, pero ha cobrado una especial relevancia dada la situación de crisis mundial y la enorme cifra que ha alcanzado. Por este motivo, se plantea cómo estimar el tamaño de la economía no declarada y, de esta forma, poder valorar su comportamiento tras el estallido de la crisis económica. En este sentido, los analistas utilizan tres tipos de métodos: directos, indirectos y el denominado método Mimic (múltiple indicators & múltiple causes).
Los métodos directos están basados en encuestas y cuestionarios y su mayor inconveniente radica en la subjetividad del diseño de tales herramientas.
Los métodos indirectos tratan de analizar diferencias entre lo que podría considerarse normal en una economía y lo que realmente se observa en ciertas variables macro. Distinguimos tres enfoques diferentes dentro de este método. El enfoque monetario (trata de aproximar el tamaño de la economía sumergida a partir del análisis de la evolución de la demanda de efectivo). El enfoque basado en el consumo de inputs de producción (la economía informal conlleva una demanda adicional de ciertos insumos) y el enfoque de las discrepancias detectadas entre las macro magnitudes de la producción global de una economía (PIB, PNB, etc.) calculadas a partir de los ingresos y de los gastos (consumo privado, consumo público, inversión bruta en capital fijo o exportaciones netas) o mediante el análisis de la evolución de alguna variable propia de los mercados de factores (típicamente la tasa de desempleo como medida de los recursos ociosos).
Por último, el Mimic (Múltiple Indicators & Multiple Causes) defiende que es posible conocer el tamaño de la economía sumergida mediante el estudio de las relaciones que existen entre ella y una serie de variables observables que la causan (variables causa) y otro conjunto de variables, también observables, sobre las que influye (variables indicadores). Entre las causas se encuentran la presión fiscal, la regulación estatal o la renta, y entre las variables indicadores, la tasa de participación económica, la demanda de dinero o la tasa de crecimiento.
La CEOE resalta que la mayoría de las investigaciones sobre la economía sumergida utilizan métodos indirectos (consumo de electricidad o enfoque monetario) y el Mimic.
Según un documento elaborado por la Fundación de Estudios Financieros se entiende por economía sumergida o no declarada aquella actividad remunerada que siendo legal en cuanto a su naturaleza, no es declarada a las autoridades públicas quedando al margen de su control y fiscalización. Estas actividades encubiertas no son declaradas a las autoridades fiscales, laborales o a la seguridad social o lo son parcialmente de modo que una parte de la actividad es oficial y otra parte se mantiene encubierta, convirtiéndose en irregulares desde el momento en el que son ocultadas, totalmente o, en parte. De acuerdo a las consideraciones anteriores, el concepto no incluye actividades delictivas.
A pesar de los métodos de cuantificación anteriores, el informe señala que no es posible estimar con certeza el tamaño de la economía no declarada de un determinado país, tanto por la falta de datos precisos y fiables como por la dificultad de delimitar qué se entiende por economía sumergida.
Según la FEF, la economía sumergida en España es de alrededor del 18,6% del PIB, de acuerdo con las últimas estimaciones, y se encuentra por encima del 20% del PIB conforme a otras mediciones realizadas, frente al 13,5% de la media de los principales países de la UE (Alemania, Francia, Reino Unido e Italia).
Aproximarnos a la media de los países más grandes de Europa en términos de PIB, significaría que la recaudación adicional sería de entre 18.000 a 20.000 millones de euros al año (entre el 1,8%-2,0% de nuestro PIB aproximadamente).
Según el informe, un tercio de esa economía sumergida corresponde al fraude laboral y, los otros dos tercios, al fiscal. Del total de economía sumergida se estima que en torno a un 8% del PIB es consecuencia del fraude en materia laboral, lo que en términos de empleo equivaldría a al menos 1 millón de puestos de trabajo que deberían aflorar. A pesar de que uno de cuatro euros que Hacienda recauda por fraude fiscal, es en grandes empresas, el documento identifica al pequeño tamaño de la empresa española, microempresa, como una de las causas de esa economía opaca.

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