AGENCIAS | SANTA CRUZ DE TENERIFE
Algunas informaciones publicadas en los últimos días afirmaban que la posición del líder mundial del sector del automóvil, Toyota Motor, se había visto modificada .
Las cifras oficiales del Grupo Volkswagen en su Interin Report publicado en su página Web corporativa, no dejan lugar a dudas sobre ese liderazgo mundial de Toyota. VW produjo 4.361.000 unidades entre los meses de enero y septiembre de 2009 y en el mismo período el número de vehículos matriculados alcanzó los 4.789.000 vehículos.
Por otra parte, el informe equivalente de Toyota, publicado también en su Web oficial, aporta una producción entre los meses de enero a septiembre de 4.265.000 unidades y de ventas en el mismo período, es decir, de vehículos matriculados en todo el mundo de 5.645.000 vehículos.
La naturaleza del negocio automovilístico es vender, como también lo es la de toda actividad industrial.
Producir más, solo es un indicador coyuntural que en nada define la posición de las empresas en los mercados, sobre todo, cuando Toyota se acercará a los 7 millones de unidades producidas a final de año ya que está pendientes de incorporar las necesidades del mercado norteamericano que el pasado año vendió 2.7 millones de vehículos Toyota.
Cuando Toyota desplazó a GM de su condición de primer fabricante mundial lo hizo con un número de ventas relativamente ajustado, aunque posteriormente el efecto de la crisis haya aumentado la distancia del fabricante norteamericano. Toyota mantuvo ante la industria y los medios de comunicación internacionales la prudencia que debe exigirse a quienes aspiran al liderazgo en cualquier actividad, confirmando al cierre de año natural su nueva posición.
Ante el mercado y la sociedad solo cabe actuar con sentido de la responsabilidad, evitando promover a través de los medios de comunicación que estos asuman y publiquen una información que, como en este caso, es claramente errónea en su enfoque, no persigue la veracidad de los hechos, ya que solo es el reflejo de un dato coyuntural sin valor, que no ha sido contrastado debidamente y finalmente, que contribuye a la desinformación de la audiencia.
Esta dinámica que se manifiesta con demasiada frecuencia y emplea como coartada la natural competencia de las marcas, emplea la propaganda como instrumento, menoscabando el rigor con el que debe informarse de los asuntos económicos.
Este tipo de acciones de débil justificación, son simplemente algo ajeno a la cultura de Toyota pero que cuando se producen nos obliga a pronunciarnos con el rigor y la seriedad exigible a una marca líder.