EFE
El anuncio llega tras dos meses y medio de un análisis exhaustivo de los balances bancarios que los reguladores acuñaron como "prueba de resistencia" y en el que participaron cientos de supervisores.
El objetivo del plan es asegurar que los bancos puedan seguir prestando incluso si la ya mala situación económica va a peor, así como arrojar transparencia sobre la salud del sector.
La evaluación concluyó que si la recesión se profundiza, las pérdidas bancarias durante el 2009 y el 2010 podrían totalizar los 600.000 millones de dólares (449.900 millones de euros).
Según los datos divulgados hoy, Bank of America necesita 33.900 millones de dólares (25.368 millones de euros), Wells Fargo 13.700 millones (10.252 millones de euros), Citigroup 5.500 millones (4.115 millones de euros) y la firma de servicios financieros GMAC 11.500 millones de dólares (8.606 millones de euros).
Además, cinco de los mayores bancos regionales -Regions Financial, SunTrust Banks, KeyCorp, Fifth Third Bancorp y PNC Financial Services- necesitan 8.200 millones de dólares (6.136 millones de euros) de capital adicional para sobrevivir a un potencial agravamiento de la recesión.
Por su parte, Morgan Stanley precisará 1.800 millones de dólares (1.347 millones de euros) para reforzar su posición de capital.
En el lado opuesto de la balanza se encuentra Goldman Sachs, JP Morgan Chase, Bank of New York Mellon, MetLife, American Express, State Street, BB&T, US Bancorp y Capital One Financial, que no necesitan fondos adicionales.
Los reguladores estadounidenses han hecho hincapié en que la salud del sistema bancario es un requisito imprescindible para la recuperación económica y han dejado claro que no permitirán que ninguna de las grandes instituciones se vaya a pique.
Los bancos que necesitan más capital tendrán hasta el próximo 8 de junio para desarrollar un plan de acción que deberá ser aprobado por las autoridades.
A partir de ahí, disfrutarán de un plazo de seis meses para conseguir los fondos recomendados.
Si no consiguen alcanzar los objetivos fijados en el plazo estipulado, tendrán la opción de convertir las acciones preferentes que ha adquirido recientemente el Gobierno en las entidades en títulos comunes.
Esa alternativa podría convertir al sector público en el mayor accionista en algunas de las entidades como Bank of America, una solución que la entidad ha dicho querer evitar a toda costa.
El secretario del Tesoro estadounidense, Tim Geithner, dijo hoy en rueda de prensa que entre el abanico de opciones de los bancos está la venta de activos que no sean centrales para sus operaciones y el lanzamiento de nuevas emisiones de acciones.
El titular del Tesoro mencionó que el sector cree que podrá evitar la ayuda del Gobierno y que será capaz de cubrir sus necesidades de capital con fuentes privadas.
Los bancos estadounidenses han contraído una deuda de 332.500 millones de dólares (248.821 millones de euros) con el Gobierno como parte del plan de rescate de 700.000 millones (523.834 millones de euros) conocido como Programa de Alivio de Activos Depreciados (TARP) aprobado a finales del año pasado.
Según Geithner, lo importante de las "pruebas de resistencia" es la transparencia que arrojan sobre el sector bancario.
"Creo que eso hará posible que fluya más dinero hacia el sistema financiero, hará que resulte más fácil recaudar nuevo capital de fuentes privadas", señaló Geithner.
Dijo estar convencido de que el proceso que culmina hoy producirá "un sistema bancario más eficiente y robusto".
La Reserva Federal (Fed o banco central) utilizó dos escenarios distintos durante la evaluación del sector.
El primero refleja las proyecciones actuales de los analistas sobre la recesión, que asumen que el desempleo alcanzará el 8,8 por ciento en el 2010 y los precios de las viviendas caerán un 14 por ciento este año.
La segunda de las hipótesis asume que la tasa de desempleo sería del 10,3 por ciento y la contracción de los precios inmobiliarios del 22 por ciento.